Editorial
Última actualización 11/02/2008@18:18:33 GMT+1
Parece que el futuro político del concejal de Urbanismo de Getafe, Santos Vázquez (PSOE), tiene fecha de caducidad. Pero lo triste es que su previsible salida de la política municipal no viene motivada por una decisión personal ni por ninguna irregularidad manifiesta, sino por la trampa que le tendió un tipo de la catadura de David Moreno, el mismo que mantiene engañados a cientos de cooperativistas a los que prometió un piso por el que les cobró una media de 24.000 euros, pese a saber de antemano que no podría consumar la burda operación que pergeñó para comprar terrenos que se iban a expropiar y venderlos como libres.
Vázquez se reunió con Moreno para resolver el callejón sin salida al que ha empujado a estas familias después de gastarse su dinero en millonarios patrocinios deportivos y de perder los terrenos que le adjudicó el ayuntamiento para construir viviendas protegidas por no pagarlos. Y accedió después incluso de que el propio Moreno haya manipulado a los cooperativistas para que acosen e insulten por la calle a los políticos getafenses.
Y al tal Moreno, desesperado por su cada vez más insostenible situación, no se le ocurrió otra manera de resolver el drama en el que tiene sumidas a cerca de 1.500 familias que esconderse una grabadora para difundir después públicamente las conversaciones que mantuvo con Santos Vázquez, durante las que, como éste mismo ha reconocido, el edil de Urbanismo utilizó expresiones ciertamente desafortunadas, pero habituales cuando uno se cree en plena conversación privada.
Si finalmente este episodio determina la trayectoria de Santos Vázquez, será una invitación en toda regla para que cualquier aprendiz de espía intente chantajear a cualquier político con poco más que una grabadora y mucha indecencia.