Alcorcón
Última actualización 22/02/2012@16:33:24 GMT+1
El sábado, en Alcorcón, espectáculo de la compañía extremeña El Desván Teatro
Miércoles, 22 de febrero de 2012.- El Teatro Municipal Buero Vallejo de Alcorcón acoge este sábado, día 25, el estreno absoluto del espectáculo Jekyll, de la compañía extremeña El desván teatro. La dirección de escena es de Carlos Martínez Abarca y la versión del texto es de Fernando Sansegundo. La compañía está de enhorabuena porque Sansegundo está nominado a los Premios Max de teatro.
Jekyll tenía en su día, y tiene hoy, vocación de actualidad. Carlos Martínez-Abarca, director del espectáculo, explica que “las claves temáticas del relato de Stevenson y que Fernando Sansegundo ha desarrollado en la versión, son tan actuales hoy como a finales del siglo XIX, pero para que las claves argumentales se sostengan con coherencia era necesario mantener el contexto histórico. Así que para ser actuales, pensamos que había que mantener la época; Stevenson se acerca mucho a nuestro interior, no hay que hacerle el favor de “acercarle”.
Desde esta premisa el trabajo actoral se ha desarrollado para responder a una exigencia que Martínez-Abarca define como un doble trabajo de investigación apasionante: “El viaje interior que hacen los cuatro actores y actrices es estremecedor, y han tenido que bajar a lo más oscuro de sus deseos y miedos para encarnar creíblemente a estos seres al límite y en constante transgresión con las normas y convenciones. Además han debido asumir las claves más externas de comportamiento en la época y sus códigos, tan lejos de nuestro carácter. Para transgredir esas normas, antes tenían que asumirlas”. En definitiva y, según afirma, “todo un desafío que he mirado con envidia desde el otro lado”.
El resultado, las preguntas que la compañía quiere dejar en el público y que expone el director: “Las que nos hacemos cuando una obra nos obliga a mirar en nuestro interior. Por un lado, el suspense que genera, que no es fácil de encontrar en un texto contemporáneo y, junto a ello, espero que sepamos inocular en el espectador el horror y la compasión a partes iguales que nos despiertan los personajes”. Por último, señala Martínez-Abarca, “los interrogantes morales que puede avivar en cada espectador, ya son cosa de cada uno...”