Aunque con carácter solidario, las ONG funcionan con estructuras similares a las de una empresa. Llevar las cuentas con claridad, realizar una buena asignación de capital y tener un control claro de ingresos y gastos son aspectos clave para su supervivencia.
Esto es así tanto en el caso de grandes organizaciones —similares a multinacionales— como en el de pequeños colectivos que funcionan como una pyme. En todos los casos, contar con un software para ONG es una decisión que facilita todos los trámites de gestión y permite centrarse en lo importante: la ayuda.
Algo similar ocurre con otro tipo de organizaciones sin ánimo de lucro: asociaciones, clubes deportivos o para el ocio y tiempo libre, agrupaciones solidarias… Todos tienen un objetivo que se ve empañado en el día a día por la necesidad de hacer papeles, presentar documentación o llevar las cuentas.
¿Qué es un software de gestión interna?
La tecnología ha modificado de manera radical la manera en la que empresas, ONG o asociaciones manejan su actividad interna. Los principales responsables de este cambio a mejor son los programas de gestión. Completamente adaptadas a cada tipo de actividad, estas herramientas agilizan, automatizan y facilitan una serie de gestiones que son indispensables, pero que no tienen que ver con el objetivo final de la organización.
En el caso de las organizaciones sin ánimo de lucro, las herramientas mencionadas arriba permiten realizar un amplio número de tareas de gestión, entre las que destacan las siguientes:
- Registro de RRHH que cubre todo el ciclo de vida de los empleados.
- Gestión de nóminas para los profesionales que trabajan al servicio de la organización.
- Fomento de la formación de los empleados de una manera directa y automatizada.
- Simplificación de gestiones a la hora de cuadrar calendarios, administrar vacaciones, etc.
El personal contratado: principal valor de las organizaciones sin ánimo de lucro
La característica más destacada de asociaciones y ONG es el capital humano que trabaja en ellas. Estas personas no solo son empleados que trabajan a cambio de una nómina, sino que suelen tener un vínculo emocional con el proyecto y la actividad diaria. Esto debe ser recompensado y cuidado por parte de los directores de los proyectos: es importante tener en cuenta los distintos perfiles, sus horarios, su necesidad de adaptación para desarrollar el trabajo, etc.
En el caso de las organizaciones sin ánimo de lucro, es habitual contar con un perfil de empleados muy variado y complejo: animadores socioculturales que trabajan por horas, psicólogos externos que acuden una vez a la semana, fisioterapeutas que acuden a demanda… Gestionar todas estas funciones y actividades desde el punto de vista administrativo no suele ser fácil.
Precisamente por los motivos anteriores, la tecnología de desarrolladores de software de gestión ha sido muy útil, especialmente cuando las empresas tecnológicas diseñan sus programas pensando directamente en las características tan particulares y variables de este tipo de proyectos.
Gracias a esa sensibilidad, existen opciones como las que ofrecen empresas como Cezanne que se adaptan a cualquier necesidad con un sistema de módulos en el que el cliente paga únicamente por los servicios que utiliza.
























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