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Los automóviles vienen integrados con sistemas electrónicos cada vez más avanzados, gracias a los cuales puedes saber el estado de los diferentes sistemas del vehículo, observando los indicadores presentes en el tablero. Entre estos, hay uno que suele dar la mayor cantidad de dolores de cabeza: la luz de avería del motor.

Las averías que provocan el encendido de la temida luz de fallo pueden ser muy diferentes en cuanto a su proveniencia y a su nivel de gravedad, así mismo, pueden venir acompañadas de algunos síntomas adicionales. De cualquier manera, lo más recomendable es recurrir a una revisión profesional del coche en caso de que aparezca esta luz. Si te encuentras en la zona central, te recomendamos visitar un taller en Madrid y en Toledo.

¿A qué se debe el piloto de fallo en el coche?

En algunos modelos, el color en el que se ilumina el testigo puede ser un indicador de la gravedad de la avería; es amarillo para las más leves y rojo para las más graves. A continuación te mostramos algunas de las causas más comunes por las cuales se enciende este testigo.

  • Fallo de admisión: la luz de avería se encenderá si alguno de los sistemas de medición del aire no funciona correctamente. Como el caudalímetro, que se encarga de evaluar la cantidad de aire que entra al motor.
  • Fallo de ignición: el mal estado de funcionamiento de las bobinas de encendido, los cables de las bujías o las bujías puede provocar la indicación de avería en el tablero.
  • Fallo de emisiones: en este caso, algún problema con el sensor de oxígeno en el escape, la válvula de control de emisiones o el catalizador puede ser la causa de la señal.
  • Tapa del depósito de combustible: el indicador de fallo podría encenderse si la tapa del depósito está deteriorada.
  • Termostato: esta es una pieza muy importante, ya que permite al sistema de refrigeración controlar adecuadamente la temperatura del motor; en caso de que presente un mal funcionamiento se activará el testigo de fallo de motor.

Es posible que alguno de estos fallos no tengan un impacto importante a corto plazo sobre la conducción (como por ejemplo un aumento en el consumo de combustible), pero es importante remediarlos con prontitud para que no provoquen averías más graves en otros sistemas del vehículo y terminen generando gastos importantes. Si la luz de avería se enciende, pero tu coche funciona de manera «normal», puedes conducirlo hasta el taller.

Por el contrario, si tu vehículo presenta indicios claros de daño, como pérdida de potencia o saltos repentinos en las revoluciones, aumento excesivo de la temperatura, ruidos extraños provenientes del motor, emisión exagerada de gases de color oscuro, etc, necesitarás solicitar una grúa para movilizar tu coche.

La luz de avería del motor puede ser un indicador de que tu coche presenta algún problema sencillo de resolver, pero de igual forma puede ser complicado. Recuerda mantenerte atento a las señales que te da tu vehículo, para que en caso de fallo puedas repararlo sin que el inconveniente se vuelva mayor.

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