Las piscinas pequeñas de obra son las más demandadas en este momento, ya que lo usual es que el espacio no sobre en las viviendas. Lo normal es vivir en una casa con jardín pequeño, en el que una gran piscina no tiene cabida. Que el espacio sea pequeño no quiere decir que no podamos disfrutar de una piscina, más con todas las novedades que han ido saliendo estos años destinadas a construir piscinas en pequeños espacios.
Hay que elegir la forma y la ubicación
Cuando el lugar en el que va a ir la piscina no es muy amplio, no queda otra que jugar con la geometría:
- Piscinas alargadas. Son las mejores si el espacio está en un pasillo lateral o si el patio tiene forma rectangular. Con un sistema de propulsión es posible nadar contra la corriente.
- Diseños en esquina. Se hace con el fin de aprovechar un ángulo muerto del jardín. De esa manera, el centro queda libre a la hora de realizar otras actividades.
- Piscinas de pared a pared. Si el patio es muy estrecho, la piscina se puede extender de muro a muro. Con ello, se crea un efecto de espejo de agua que amplía el espacio.
Profundidad y funcionalidad
Todas las piscinas no son iguales, de manera que no es necesario que la nuestra posea dos metros de profundidad ni que se use para nadar por entero:
- Socialización y relax. Para estar charlando con una bebida en la mano, de pie, no hay que profundizar más allá de 1,20 metros.
- Bancos integrados. Se colocan bancos de obra en el vaso, por lo que se libera el espacio exterior de mobiliario.
- Climatización. Una de las ventajas de las piscinas pequeñas es que climatizarlas es muy económico. De esa forma, se pueden usar todo el año.
Materiales y trucos para que el espacio se vea más grande
Ya sabemos que el espacio es pequeño, de manera que hay que hacer todo lo posible para que no se perciba como claustrofóbico. Para ello:
- Escogemos tonos claros. El revestimiento blanco o de color arena hace que el agua se vea de un azul cristalino, reflejando la luz y aportando sensación de amplitud.
- Suelo con continuidad. Usando el mismo material tanto para el borde de la piscina como para el resto del patio, se consigue que todo el jardín parezca una pieza única.
- Bordes infinitos. Cuando el terreno posee un desnivel, una buena idea es poner un borde infinito que apunte hacia una pared vegetal. Con ello se aporta sensación de amplitud y de libertad.
Equipamiento compacto y multifunción
No hay mucho espacio, así que no es una buena idea colocar salas de máquinas enormes que hay que mantener a menudo.
Por suerte, hay sistemas de filtración en forma de mochila que se ponen en el borde de la piscina, eliminando así la necesidad de crear un entramado complejo de tuberías.
Otra solución, que no ocupa espacio, es la de poner una cubierta transitable. Es una plataforma que cubre la piscina cuando no la usamos. Se puede pisar encima y usar como una terraza.


























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