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Los números no engañan. Sobre el papel, la gestión que se ha venido realizando desde 2015 en la Mancomunidad de Municipios del Suroeste es notable.
Por aquel entonces, la entidad partía con deudas importantes con los trabajadores (arrastraban cuatro nóminas sin cobrar), la Seguridad Social, Hacienda (lo cual impedía el acceso a subvenciones) y con sus proveedores, sin poder acogerse al plan de pagos de la Comunidad de Madrid. La deuda con los municipios se valoraba en 1.673.269,20 euros, carecían de efectivo en caja y sumaban avisos de corte del suministro eléctrico sobre la mesa.
El cambio de presidencia y la sustitución de Carlos Alberto Estrada por José María Porras, trajo nuevos y necesarios bríos a la entidad.

La deuda se ha reducido más de un 54% en algo más de dos años, hasta llegar a los 768.033,31 euros

Medidas duras y efectivas
En la actualidad, la Mancomunidad ha conseguido reducir la deuda hasta los 768.033,31 euros y ha revertido la nefasta situación económica en la que se hallaba. Los ocho componentes (incluyendo al municipio de Cubas de la Sagra, que en la actualidad ya no pertenece a la corporación) han realizado un esfuerzo muy importante que va más allá de la política, ya que la unión de la Mancomunidad atañe directamente a las personas y a sus necesidades más urgentes.
Municipios como los de Serranillos del Valle o Moraleja de Enmedio, que soportan deudas propias muy importantes, han conseguido reducir su déficit con la Mancomunidad en más de un 65%. Otros, sin embargo, han tenido que ser sometidos a embargo. Es el caso de Torrejón de Velasco, Arroyomolinos y Cubas de la Sagra, tres municipios, con particularidades distintas, que no han hecho frente al acuerdo de pago de deuda firmado con la Mancomunidad, eso sí, cumpliendo regularmente con las cuotas ordinarias que previamente se habían ajustado al coste real de los servicios. Decisiones severas estas (que han llevado incluso a que se dejen de prestar servicios en momentos puntuales), pero que se antojan necesarias para mantener la viabilidad económica en una corporación que resulta vital para sus usuarios.
2018, año para regularizar situaciones
José María Porras alaba el esfuerzo de cada una de los miembros de la Mancomunidad, aunque va más allá. Las medidas a tomar para el próximo ejercicio pasan por regularizar la situación de los trabajadores para adaptarse a la realidad. Estas medidas “no son políticamente correctas”, según comenta el presidente, pero sí necesarias en aras de contribuir al saneamiento completo de la organización. En la actualidad, la Mancomunidad está negociando el nuevo convenio de sus empleados. Para ello se ha aprobado en pleno la contratación de una empresa externa que realice una relación de puestos de trabajo y se consensúen los salarios asegurando que estén dentro de mercado.
Porras ha lanzado una propuesta a los alcaldes de la Mancomunidad para que, durante 2018, se convoque una oferta de empleo público, “tal y como dice la ley: una oferta abierta, de pública concurrencia, por mérito y por capacidad”. “A ellas se podrá presentar cualquier persona: las que trabajan en esas plazas de la Mancomunidad o aquellas externas que cumplan con los requisitos para acceder a esa plaza”.
El presidente ajusta los términos para determinar que una regularización ha de abarcar todos los aspectos que afecten a la estabilidad de la corporación y no quedarse tan solo en acometer la deuda, pues hay que hacerlo a fondo para afrontar un futuro con buenas perspectivas.

Regularizar la Mancomunidad no pasa solo por abordar la deuda; hay que hacerlo a fondo

Basuras mancomunadas, una utopía
La Mancomunidad nació como una agrupación de municipios con un objetivo: la recogida de las basuras. Por aquel entonces, hace ya décadas, la recogida de residuos se realizaba con un camión propio que adquirió esta agrupación.
Esta situación iba a quebrarse, ya que muchas administraciones vieron más rentable gestionar unilateralmente contratos con empresas dedicadas a esos menesteres.
José María Porras comenta que “si la Mancomunidad pudiera llegar a gestionar esos contratos, sería un síntoma claro de que la corporación va en la mejor dirección”.
Objetivos para el próximo año
El principal objetivo es llegar a alcanzar números positivos en la Mancomunidad, no tan solo sobre el papel. La intención de sus representantes es que la organización haga valer su rentabilidad en los servicios que presta “con mayor calidad en los mismos y por encima de los municipios que no están mancomunados”, así como que la entidad comience a gestionar con dinero propio sus arcas.
Ajustarse y mejorar  
“Si estamos aquí es porque creemos en la Mancomunidad. Mejor unidos que separados”, sentencia Porras ante los casos puntuales de algunos municipios que en la actualidad no están adheridos al grupo.
La perspectiva es buena, pero queda mucho trabajo por hacer. El presidente insiste en que” la única prioridad son las personas, y hay que tener un compromiso muy fuerte para poder seguir ahí”.
Nuevos servicios en 2018 
La Mancomunidad de Municipios del Suroeste va a proponer nuevos servicios para  el próximo año.
Se acaban de realizar modificaciones en los estatutos que se vienen aprobando en los plenos de los Ayuntamientos mancomunados, de los que saldrán una Protección Civil unificada con la intención de ahorrar costes, posiblemente aunando su parque móvil e invirtiendo el coste que le supone a cada municipio poseer un vehículo y tener que mejorar equipamientos. Se trata de un intento de compartir recursos.
Infancia y juventud también van a estar presentes en un órgano que se creará para recoger a las distintas asociaciones de jóvenes de los municipios mancomunados.
La intención es la de estar más cerca de esa parte de la población, consolidando una oferta atractiva de ocio saludable, así como que las organizaciones se interrelaciones entre sí para crear propuestas a los ayuntamientos. Todo ello estará regulado por la Comunidad de Madrid, con quien, según el presidente, ya hay conversaciones abiertas en este sentido.

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