Compartir

Juan Diego Arroyo, responsable del gimnasio municipal de Casarrubuelos es, además, músico, escritor y artista plástico.

“Soy una persona inquieta, amante de las artes, el deporte y la naturaleza y en continua transformación”

Pregunta: A modo de presentación, ¿quién es Juan Diego Arroyo?
R:
Me autodefiniría como una persona inquieta, amante de las artes, del deporte y la naturaleza, con una personalidad muy definida y al mismo tiempo en continua transformación. Me gusta dejarme sorprender y vivo intensamente cada proyecto en el que me implico. Soy bastante disciplinado e intento hacer las cosas lo mejor posible y disfrutar con cada actividad de mi vida cotidiana.

“Deseamos que nuestros jóvenes abracen hábitos de vida saludables”

P: ¿Qué espacio ocupa el arte en su vida?
R:
Ocupa un espacio esencial; tanto es así que no concibo la vida sin el arte. En casa siempre hubo un ambiente artístico —soy hijo de una pintora y un artesano—, y ya siendo bien pequeño asistía a exposiciones, museos y conciertos, y hacía mis pinitos como pintor. Más adelante me formé como músico, realizando estudios superiores de piano, canto y dirección coral e interviniendo como solista en infinidad de colaboraciones con grupos y artistas de prestigio dentro del mundo de la música clásica. También he realizado algunas exposiciones como pintor y en los últimos tiempos compatibilizo la literatura con mi actividad deportiva.

“La escritura de una novela histórica requiere mucho trabajo, en mi caso fueron casi tres años de documentación”

P: En cuanto a la literatura, ¿qué recorrido ha realizado hasta publicar su última novela El tiempo evitado?
R:
Mi primera incursión en el mundo editorial fue en 2013, con la publicación del poemario Breviario nocturno, y más adelante di el salto a la novela, con la publicación del primer volumen de la trilogía El puente de sal (Círculo rojo, 2016).

Han tenido que transcurrir tres años más hasta el lanzamiento de El tiempo evitado, la segunda parte de la saga, y si todo va bien, a finales del año próximo verá la luz la tercera y última parte. Además, espero publicar próximamente una novela que escribí durante el reciente confinamiento y otra más que escribí en 2017, aún inédita.

P: ¿Qué acogida ha tenido su obra en el mundo de la literatura?
R:
Como en cualquier disciplina artística, el tiempo no se mide en días o semanas, sino en años, y los frutos de tu trabajo no se recogen de manera inmediata. Por el momento creo que estoy en el camino adecuado, pero soy consciente de que aún me resta mucho trecho que recorrer en un sector en el que hay muchísima competencia y en el que, por tanto, cuesta hacerse un hueco. Soy optimista, porque mis lectores van creciendo en número día a día, y eso es un impulso muy importante que me alienta a continuar.

P: ¿Por qué decidió cambiar de género literario desde la publicación del poemario Breviario nocturno a la novela histórica?
R:
Mi primer poemario era un compendio de mi producción poética desde mi etapa adolescente hasta el momento de su publicación, y en realidad no he cambiado de género porque a día de hoy aún sigo escribiendo poemas. La tarea novelística es para mí como una carrera de fondo, de trabajo diario, constancia y disciplina. La idea de la saga de El puente de sal surge a partir de mi fascinación por determinados períodos históricos que, de un modo u otro, encierran misterios y enigmas aún no resueltos, y sentía la necesidad de plasmar mi propia visión partiendo de una labor de investigación previa lo más rigurosa posible.

P: Al tratarse de una saga de ficción histórica, ¿cómo fue el trabajo previo a su escritura?
R:
Como decía anteriormente, abordar la escritura de una novela histórica requiere un trabajo indagatorio previo, y en mi caso fueron casi tres años de documentación e investigación, tiempo en el que viví rodeado de volúmenes, mapas históricos y literatura de diferentes épocas. Pese a que las historias que se van superponiendo en la trilogía son totalmente ficticias, los diferentes escenarios debían estar bien contextualizados si deseaba hacer verosímil el argumento.

P: Cambiando de tercio, es usted el responsable del gimnasio municipal de Casarrubuelos. ¿Cuál ha sido su relación con el deporte hasta ahora?
R:
Mi vida siempre estuvo ligada al deporte. La actividad física ha sido y es mi vía de escape; mis jornadas entrenando son tiempo para la reflexión, para reencontrarme conmigo y recargar baterías. Se dice que el deporte nos completa como personas, y en mi caso, he tenido la oportunidad de comprobarlo. Mi experiencia en la gestión deportiva se remonta a finales de los años noventa, período en que compatibilizaba mis estudios con mi labor como entrenador en la que por aquel tiempo era la empresa familiar. Fueron casi veinte años de esfuerzo y dedicación a los usuarios de nuestro centro deportivo que, indudablemente, sentaron las bases de mi forma de entender esta profesión.

P: En su centro, Área fitness El prado, se practican diferentes actividades, ¿qué importancia tiene el fomento del deporte local?
R:
Cuando hablamos del ámbito local, estamos hablando de cercanía, de inmediatez. En poblaciones relativamente pequeñas como Casarrubuelos, el fomento del deporte y la cultura en general es esencial, ya que abre un abanico de posibilidades y, sobre todo, de oportunidades, en especial para la población más joven, con menos medios para desplazarse. Si deseamos que nuestros jóvenes se alejen de los hábitos tóxicos y el sedentarismo y abracen hábitos de vida saludables, es necesario ofrecerles alternativas de ocio de calidad y cercanas a su domicilio. Es labor de las instituciones públicas mantener las infraestructuras y la oferta de actividades más amplia posible, y labor de los profesionales dar el mejor servicio, dotar de contenido real estos equipamientos. En el caso de nuestro pueblo, podemos afirmar que tenemos suerte, y basta con visitar el eje deportivo y cultural que conforman el Centro cívico, el campo de fútbol, el Polideportivo municipal y la piscina para comprobar cómo late la vida deportiva de nuestra localidad y cómo responden nuestros convecinos con su participación en la variada oferta de actividades para todas las edades de que disponemos.

“Las redes e internet están muy bien, pero la cultura y el deporte o son participativos o pierden su esencia”

P:¿Cómo cree que debería fomentarse y visibilizar el deporte, la cultura y las artes?
R
:Acabamos de hablar de la importancia de que las instituciones públicas se impliquen en el fomento del deporte y los hábitos de vida saludables, facilitando el acceso y ofreciendo medios y equipos para la realización de todo tipo de actividades, pero no podemos obviar la importancia del entorno familiar y del tejido empresarial y asociativo. Todos debemos hacernos responsables, y la base de todo, a mi entender, es la participación. No hay mejor manera de aprender a amar el arte, el deporte o la cultura que viviendo la experiencia: desde esos padres que salen con sus pequeños a hacer deporte en familia o asisten a una exposición, acuden con ellos a un museo o un concierto, hasta esa compañía o pequeña empresa que decide patrocinar un equipo deportivo, pasando por la asociación vecinal que realiza actividades participativas para dinamizar la vida cultural de su barrio o su municipio. Por supuesto, los medios de comunicación de masas y las redes sociales ofrecen todo un mundo de posibilidades a la hora de dar visibilidad, pero la cultura y el deporte, o son participativos, o pierden su esencia. Aún queda mucho por hacer en este sentido, y creo que una de nuestras asignaturas pendientes es la implicación del sector privado en el fomento de la cultura; la apuesta decidida de las empresas por devolverle a la sociedad una parte de todo lo que la sociedad les da con su trabajo y el consumo de sus productos y servicios. Esta corresponsabilidad social entre instituciones públicas, particulares y empresas supondría un frente muy poderoso en aras de la cultura en su sentido más amplio.

P: Para finalizar, ¿quiere lanzar algún mensaje?
R:
Quisiera poner el acento en el enorme esfuerzo que desde diferentes sectores, y en especial, el sector deportivo y cultural, llevamos realizando desde que fue posible volver a nuestra actividad tras superar la peor etapa de la pandemia que vivimos. La adopción de medidas de higiene y la implantación de protocolos especiales en la práctica deportiva no persiguen otra cosa que garantizar la seguridad y la tranquilidad de nuestros usuarios. Si la cultura y el deporte son seguros, es porque los responsables y profesionales de cada sector hacemos que lo sean con nuestra tarea diaria, y nuestro mayor premio es la respuesta positiva de quienes asisten a los centros deportivos y culturales. Esta pandemia nos ha obligado a numerosas renuncias, pero renunciar a algo que es inherente al ser humano, como es el afán de superación o la creación artística, sería renunciar a nuestra propia naturaleza; así pues, sigamos disfrutando de aquello que nos apasiona, continuemos cuidando nuestra salud realizando deporte y participando de la vida cultural de nuestra localidad, con responsabilidad y con una mirada positiva hacia el futuro más cercano; convencidos de que esto no nos va a parar.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here