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Sólo se vive una vez, si en este momento estás escribiendo la carta a los reyes magos piensa en música. Es más, piensa en música que cuente, que tenga corazón, alma y vida. Puestos a elegir, yo pido un buen tocadiscos, ahora que el vinilo ha vuelto para quedarse. Y escribo tocadiscos, termino que ya se ha ganado a pulso el calificativo vintage, tan de moda en estos tiempos que corren, porque en esta selección cuenta mucho el nervio rugoso del surco. Como en la vida, los micro-caminos que recorre la aguja tienen que ver con el amor, la amistad, la familia e incluso con la vida y muerte. Música, siempre.

La vieja devoción de lo exquisito que antaño nos anclaba al sillón, carpeta en ristre, ahora se pierde en la velocidad de nuestro ser cotidiano donde reina el sonido mp3. En fin, que si lo que buscas son éxitos populares estos no van a ser tus 40 discos. Pero no estaría de más que te dieses una vuelta por sus melodías y sus excelentes historias.

40 es un número al azar, dejaré fuera mucho talento y no pienso alzar a ninguno de estos álbumes al número uno, por muy alto que veáis un título los que están por debajo son tan buenos como ese. Así las cosas: “Quien no este libre de culpa que no tire piedras” que dijera en Ernest Cline es su magnífica novela Ready Player One, yo tengo mis preferidos.

Si aún sigues con la carta, si has sido bueno y el tocadiscos es algo seguro, aquí te dejo un manojo de recomendaciones publicadas en 2017, casi todas ellas en buen y viejo vinilo.Vamos allá.

Transient Lullaby – The Mastersons

Eleonor Whitmore y Chris Masterson han firmado un trabajo sólido, rico en armonías y con unas melodías que, pasaje tras pasaje, se quedan a habitar en mi memoria. El álbum parece ser la continuación del excelente Good Luck Charm (2015) y fue concebido por el matrimonio en mitad del ajetreo de sus vidas profesionales ya que son parte de The Dukes, la banda del genial Steve Earle. Destaco la imperiosa vitalidad de “Fight” o las hipnóticas guitarras que introduce Chris Masterson en “You Could Be Wrong“.


Nat “King” Cole & Me – Gregory Porter

Grata sorpresa encontrar a Gregory Porter este año reinventando a Nat King Cole. El gran fichaje Blue Note lleva una carrera fulgurante hacia el Olimpo de los grandes vocalistas, su expresión es única y eso hace que la colección de temas seleccionados, piezas que Cole convirtió en standars brille como antaño. Hay que aplaudir el respeto con el que Porter se ha acercado a los originales que registraron los estudios del sello Capitol. Especial atención a los arreglos para orquesta de este trabajo imprescindible.


Kids in the Street – Justin Townes Earle

Cuando Dr. John se encuentra por Bourbon Street a Steve Earle estoy convencido que felicita a este por lo bien que lo está haciendo su hijo. Justin Townes Earle ha publicado un trabajo fantástico, su mejor disco hasta la fecha, donde la tradición de los sonidos NOLA se fusionan con el rock y pop de manera fluida. Todo un universo que se envuelve en cierta sensación de modestia y en la seguridad de que este hombre va a crecer mucho en el futuro.


Sidelong – Sarah Shook & the Disarmers

discos imprescindiblesEste álbum me ha tocado la fibra, Sarah Shook se ha presentado este año en sociedad junto a sus Disarmers con un disco vibrante que tiene más country y rock que americana, aunque esto último venda más. Baladas de forajidos, el espíritu de Hank Williams y Wylong Jennings golpeando tu cerebro con saña. Temas como “No Name”, “Dwight Yoakam” o la apertura de “Keep the Home Fires Burnin´” dan la medida de esta joven outlaw que se ha ganado un estrecho seguimiento.


Big Bad Luv – John Moreland

Palabras mayores, el de Tulsa ha entregado su alma a las diosas de la belleza (donde habita el Springsteen de Nebraska o Tom Joad) y ha vuelto a poner el listón a la altura de su anterior trabajo High on Tulsa Heat. Parece mentira que Moreland venga de la escena hard core de Tulsa ya que su sensibilidad componiendo e interpretando es infinita. De voz áspera, cuerpo inmenso y preocupante, Moreland es uno de los referentes del nuevo Alt-Country. Ojalá nos dure muchos años.


With You in Mind – Stanton Moore

Un lujo de producción que bebe de la fuente inmensa que brotó de la mente de Allen Toussaint. Stanton Moore es uno de esos baterías galácticos del jazz que, para la ocasión, se ha unido a los jóvenes leones del funk de Nueva Orleans, capitaneados por el indomable Tombone Shorty. Olvidando un tanto el concepto de trío habitual nos ofrece una estupenda colección de rítmos second line que te liberan por completo y te lanzan a bailar. Calidad y diversión.


Lay It On Down – Kenny Wayne Shepherd

El esperado regreso a la esencia blues que encerraba Goin’ Home se hizo patente en el último trabajo del genial guitarrista Kenny Wayne Shepherd. Pero no sólo blues, hay un crisol de estilos que funcionan a las mil maravillas en este trabajo, aunque la producción de Marshall Altman que debuta junto a Shepherd, por momentos te lleva hacia los mejores álbumes de rock clásico. “Nothing but the Night” es una de las piezas más grandes este trabajo indiscutible en la lista.


Salvavidas de hielo – Jorge Drexler

¡Ay, uruguayo! Drexler, lleva ya años realizando soberbias propuestas estéticas con su música, esta última es brillante. Canciones con textos intensos que podría haber firmado el mismísimo Joaquín Sabina. Drexler es capaz de ir de lo sencillo a la complejidad con un talante sereno que abruma. Se ha rodeado muy bien y ha sellado algunas colaboraciones excelentes con Julieta Venegas o Natalia Lafourcade. De entre todo el material he de destacar la originalidad de “Silencio”.


Dark Matter – Randy Newman

Bravo maestro. Randy Newman no tiene techo desde que se dio a conocer a finales de los 60. Pese a sus dudas iniciales, la constancia le llevó a seguir trabajando y trabajando hasta que el mundo musical tuvo que rendirse a sus pies. Genuino como pocos, del pop  al cine, este venerable señor ha decidido volver a rescatar los 70 y 80 en Dark Matter, contando historias divertidas con una producción sobresaliente. “Siempre habrá un amigo en mi”, con eso se puede zanjar su aparición en la lista.


Soul of a Woman – Sharon Jones & The Dap-Kings

Disco póstumo de una de las mujeres más desgarradoras y bellas del soul contemporáneo. Sharon Jones ha liderado a los Dap-Kings y ha creado un nuevo sonido, basado en la esencia más pura de este estilo. Desde la llegada del nuevo siglo, su trabajo se caracterizó por la minuciosidad con la que afrontaba cualquier proyecto. Este álbum le llevó los dos últimos años de su vida y en el ha dejado su espíritu imperecedero. Al escuchar “Call of God”, cierre del álbum, es imposible no pensar en el desenlace que estaba por llegar.


Señales de humo – Los Coronas

Estos chicos son una enciclopedia musical que disco tras disco van consiguiendo glorificar a mitos lejanos y, lo más importante, muy cercanos. En este proyecto capitaneado por Fernando Pardo y David Khrae suenan aires de western, como si el gran Morricone se hubiera colado en el estudio para dirigir la sesión. Doble álbum, se han tomado su tiempo, donde el surf, el cine, la música de los Balcanes o lo latino te dejan sin aliento. Las colaboraciones de Jairo Zabala, Chris Masterson o, el Calexico, Sergio Mendoza  llegan al disco para dar mayor calidad a los temas en los que participan, algo que no siempre ocurre. Pero en Los Coronas nada está hecho al azar. Enhorabuena bandidos.


Pretty Little Trouble – Malcom Holcombe

Aquí tenemos a un poeta maldito de los Apalaches, un tipo que escribe, canta y toca en este disco sobre las fibras más sensibles de esa sociedad, refugiados e emigrantes, seres vulnerables, corazones deshechos, polvo en los bolsillos. Y no lo hace desde un pedestal, lo hace desde su propia y descarnada experiencia. La garganta de Holcombe destila alcohol y nicotina, su narración evoca a Steinbeck y vive la vida de los bellos perdedores. Esos a los que quien amo, ama. Un disco eterno que se puede leer tanto como escuchar.


Chris Tile & Brad Mehldau – Chris Tile & Brad Mehldau

El prodigioso mandolinista Chris Tile es uno de esos músicos inquietos que, partiendo de la base folk y bluegrass de soberbios proyectos como Neckel Creek o The Punch Brothers, han decidido dar un salto natural hacia la fusión de las raices americanas con la música clásica y el jazz. En este proyecto se une a Brad Mehldau, el gran pianista que, desde que comenzó con su trío, ha ido evolucionando su música hasta esferas de calidad muy altas teniendo como referencia el pop, el rock y lo que le echen. Ambos se unen, crean canciones con texto que podrían funcionar como instrumentales. Todo suena desde la sencillez a grandeza.


Pickin’ – Tommy Emmanuel

Da pudor incluir a Tommy Emmanuel en esta lista, en primer lugar por su incesante ritmo de publicaciones (esta a punto de lanzar su nuevo álbum), en segundo lugar por abusón, en tercer lugar porque mi amigo José Luis Spinosa me mataría de no hacerlo, lo hago con gusto. Y es que este genio, discípulo del maestro Chet Atkins ya hace tiempo que le rebasó, desde el respeto, el trabajo y la imaginación. ¿Os imagináis que en los años cuarenta no se hubiese incluido los disco de Django Reindhart en las listas de los mejores discos? Pues Pickin’ es otro paso más hacia la leyenda que esta construyendo este guitarrista Australiano, en este proyecto junto a otro maestro, el mandolinista David Grisman.


Face your Fear – Curtis Harding

Año tras año vamos encontrando artistas dentro del soul que se destapan con gloriosas visitas a sus ancestros. Curtis Harding ha lanzado un segundo álbum que es dinamita pura, como lo fue su anterior Soul Power. El que fuera vocalista de cobertura de Cee-Lo Green ya se ha ganado los galones de estrella, emergente y con visos de grandeza. Sensibilidad en una producción donde toda la instrumentación que acompaña la contundente voz de Harding brilla en cada corte.


Triplicate – Bob Dylan

Si, el premio Nobel. El hombre que sabe que lo puede todo, leyenda viva que pasa de críticos y adoradores. Dylan tiene un par de… Se ha empeñado en poner voz al cancionero norteamericano que trataron las voces más privilegiadas del siglo XX. Ejemplo, si equiparamos la versión de Johnny Hartman y John Coltrane de My one and only love a la que realiza en Triplicate el bueno de Bob nos podríamos sonrojar, pero el caso es que es efectivo. Merece la pena disfrutar de cada pasaje de este genial exceso de este incomparable mito que, sin quererlo, sigue siendo ley.


Lo niego todo – Joaquín Sabina

Aplicable al maestro Sabina todo lo dicho de Dylan, él es el nuestro aunque lo niegue todo. Esto se lo dejo a Spinosa porque el que sabe, sabe: “Consideramos lo que puede verse, el sol, un papel, y lo niego todo, la lupa en la ecuación, los paseos de nuestros ilustres por callejones en los Austrias, pero en 2017”. Jamás te negaremos nada quate.


Revolution Come… Revolution Go – Gov’t Mule

El espíritu indomable de los Allman Brothers vive en Warren Haynes, fiel heredero de Duane Allman, y sus chicos de Gov’t Mule. Granítico sonido, polvoriento, de este trío con aditivos que por momentos parece una big band de rock, soul, jazz… lo que les echen. Mención a parte merece el trabajo de Danny Louis al órgano (también a las guitarras). Paisajes épicos que nos devuelven a los terruños y granjas de Alabama donde se hizo grande la leyenda los Allman, Dicky Betts y demás músicos de aquella aventura.


Sad Clownes & Hillbillies – John Mellencamp

Todos los procesos musicales vividos por John Mellencamp han tenido su valor. En estos últimos años la fiereza de su voz ha comenzado a fundamentarse en sonidos más cercanos a la Americana que al rock, pero sin eludir lo innato en él. Sad Clownes & Hillbillies es una joya donde la lija de Mellencamp se une a las voces de algunas féminas referentes en el country actual como Martina McBride (brutal rock el que comaprten en Grandview) o más extensamente con la hija de June Carter, Carlene Carter. Delicioso trabajo.


Limbootica! – The Limboos

Reto cumplido, segundo álbum que iguala en calidad al debut de estos locos musicales llamados The Limboos. Muchas bandas no lo logran. Sonido NOLA criollo, rhythm & blues canalla, toques latinos que por momentos (instrumentales) me llevan al Henry Mancini de Sed de mal o a los Tijuana Brass de Herb Alpert, rock & roll en definitiva. Roi, Daniela, Sergio y Marcos nos proponen un universo hipnótico y bailable con este Limbootica! que no deja de tener cierta esencia ‘guatequera’. ¡Caderas, para qué os quiero!


On a Distant Shore – Leon Russell

Otro álbum póstumo, Leon Russell se nos marchó pero nos dejó On a Distant Shore. Esta colección de canciones, nueve de ellas originales, rezuman belleza en cada nota. Ahí está aquella salvaje juventud (estrella del rock de los 70) que jamás abandonó al miembro más famoso de la mítica Wrecking Crew, de la que se aprovechó hasta el mismísimo Sinatra, pero también el crecimiento hacia esa madurez invernal que exclama desde temas como Here without you. Compositor, guitarrista y teclista, hermano de raíces musicales de Dr. John, ya es eterno y esta será su última bendición, la preservaremos con emoción.


Pure Comedy – Father John Misty

El sosiego que produce este álbum ensoñador es admirable. Josh Tilman ha evolucionado el folk con contundencia desde su experiencia en bandas como los magníficos Fleet Foxes hacia una suerte de música de ricos paisajes armónicos apoyados en metales solventes y melodías que se incrustan en el cerebro como balas. Lo más importante es que esta producción compleja es llevada al escenario con fidelidad. Pura comedia, muy recomendable.


Undivided Heart & Soul – JD McPherson

JD McPherson vuelve a remontar aguas bravas de rock & roll salvaje. Compañeros de viaje reputados, el gran Parker Millsap, Buth Walker y Aaron Lee Tasjan se ha involucrado en este nuevo trabajo, grabado en Nashville, junto a sus habituales. El sonido de los 50 han marcado a este tipo pero en la revolución del siglo XXI, con tipos como Dan Auerbach, las producciones ha revelado una actualidad perfecta para los sonidos más clásicos. Si te gustó Let the Good Times Roll este trabajo te va a encantar, poderío.


Down Hearted Blues – Eilen Jewell

Siento una especial debilidad por Eilen Jewell desde hace ya tiempo. Su voz, sus modos al componer, su elástica manera de encajar tanto en el sonido Americana como en el blues o en el rhythm and blues, hacen de ella una de las grandes voces actuales en la música norteamericana. Se pueden buscar reflejos en otras grandes damas para comparar a Jewell y situarla pero, disco tras disco se va convirtiendo definitivamente en ella misma. Un álbum exquisito donde los músicos invitados rayan a la altura que merece el proyecto.


Además no podemos olvidar:

Hurry Home – The Deslondes

God’s Problem Child – Willie Nelson

Anchors – Will Hoge

So you Wannabe an Outlaw – Steve Earle

Mental Illness – Aimee Mann

From a Room: Volume 2 – Chris Stapleton

Southern Blood – Gregg Allman

Roll with The Punches – Van Morrison

I Knew you When – Bob Seger

The Soul Jacket – The Soul Jacket

Lukas Nelson & Promise of the Real – Lukas Nelson & Promise of the Real

Goodnight Rhonda Lee – Nicole Atkins

The Nashville Sound – Jason Isbell & the 400 Unit

El alma dormida – Jose Ignacio Lapido

The Vistor – Neil Young

Highway Queen – Nikki Lane

Bueno, por ir resumiendo. 2017 ha sido un año excelente en la producción discográfica nacional e internacional. Me dejo muchas balas en la recamara y algún pero… como el que pongo a discos como los del St. Paul & The Broken Bones o el de Pokey LaFarge, buenos discos pero que en mi modesta opinión no han estado a la altura de lo esperado.

2018 llegará con la publicación de Hello There! de Anaut, lo nuevo de Aurora & The Betrayers y muchos más álbumes que seguro que nos van a tener entretenidos horas y horas.

Canciones como forma de vida, la vida como una canción. Salud.

 

 

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