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Quince años como quince soles.; ocho discos les contemplan y su última entrega vuelve a ser una celebración de la música, de la tradición americana. En febrero publicaban el que, hasta ahora, es su disco más completo, orgánico y emocionante. Jon, Eneko, Isi, Ander, Alain y Aitor son el ‘once’ titular de Travellin’ Brothers. Desde Bilbao nos presenta ’13th avenue south’ su guitarrista Aitor Cañibano.

¿Esperabais conseguir la buena proyección internacional que tiene la banda? ¿Sigue resultando extraño para los forasteros descubrir que sois de estos lares haciendo lo que hacéis?

Nunca nos hubiésemos imaginado algo así. Los objetivos y los sueños siempre están ahí; es la mentalidad con la que hemos trabajado desde el principio. Todo lo planeamos y hemos trabajado duro. Este es nuestro único proyecto para los seis miembros de la banda y teníamos la ilusión de conseguir algo grande, pero todo lo que nos ha ocurrido ha superado con creces nuestras expectativas. A día de hoy tenemos la suerte de viajar continuamente; nos hemos convertido en una banda habitual del circuito europeo. Estamos disfrutando mucho. Los americanos se sorprenden de que unos chavales de un país que no saben colocar en el mapa toquen su música tradicional, al principio les choca. En Europa no, ya que en España el nivel musical de raíz americana está subiendo mucho; cada vez hay más bandas y nosotros somos un ejemplo. Las distancias son cada día más cortas. Creo que los norteamericanos nos llevan una pequeña ventaja porque ellos lo han mamado de cuna, en eso no les podremos ganar. Al final todos estos estilos son música tradicional americana, es folk. Al final siempre sorprende que gente de otra la otra punta del mundo toque tu música.

Los discos han ido evolucionando por décadas en Travellin’ Brothers. En este último trabajo parece que la cosa se ha endurecido y perfilado ¿Estáis cómodos en la senda de los setenta?

Estos quince años han sido un viaje y una búsqueda en nuestro estilo. Hemos ido aprendiendo más, profundizando más. Hasta ahora había sitios a los que no nos habíamos atrevido a tocar. En este disco lo hemos hecho y hemos pisado la década de los setenta en un claro homenaje a los Allman Brothers, por ejemplo, en ‘Loving Place’. Esta canción es un homenaje, pero mantiene nuestra esencia, nuestro estilo. Suena a Allman Brothers, pero también suena a Travellin’ Brothers. Hemos conseguido un gran trabajo y hemos recorrido el sonido cajún, el sonido Louisiana con acordeón, en definitiva, nos hemos atrevido a hacer cosas que hasta ahora no habíamos hecho. Estos estilos requieren de años de estudio e interiorización. Ahora estamos en un momento dulce en el que dominamos el estilo y podemos hacer lo que queramos dentro de la raíz americana de la música. Sí, estamos en el mejor momento de nuestra carrera.

Brad Jones ha tocado y grabado con tipos como Steve Earle, Ron Sexmith, Chuck Prophet, y os habéis ido a Nashville, una de las mecas de la música actual ¿cómo ha sido la experiencia de grabar con Brad Jones en sus estudios ‘Alex The Great Recording’ de Nashville, os ha ayudado mucho?

Desde luego. Hicimos una pequeña preproducción en la distancia. Cuando llegamos a Nashville, Brad Jones conocía nuestras canciones mejor que nosotros mismos. Le fuimos mandando maquetas y él se había montado sus notas. Todo eso lo aplicó y algunas canciones tuvieron modificaciones, variaciones, arreglos. Los temas son los que compusimos aquí, pero Jones puso su toque, no sólo en el sonido, también en los detalles. Nos ha ayudado mucho. Grabar con él es algo increíble. Es un tío que domina el asunto como nadie. Los americanos tienen muchos defectos, pero también sus virtudes, son muy profesionales, muy trabajadores. Hemos trabajado a una velocidad estupenda y nos ha exigido mucho, nos ha puesto al límite de nuestras interpretaciones. Los arreglos que sugería había que hacerlos en el momento. Le gustan mucho las primeras tomas, le gusta la inmediatez. Daba igual si había un pequeño error; ėl decía: “No os preocupéis, eso es funky, eso mola”. Hicimos dos o tres tomas todos juntos de cada canción, en el caso de las voces una, y con eso ya tenía lo suficiente para hacer una gran producción. Él ha dirigido todo, que era lo que queríamos para este disco, una visión externa que ha proporcionado fuerza, un sonido con grano, que transmite. Tocamos mirándonos a la cara, y eso se nota. El estudio de Jones es mágico, todos los instrumentos tienen más de cincuenta años, todo suena auténtico. Ha sido una experiencia que guardaremos dentro para el resto de nuestras vidas.

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