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Entre los datos que recogerá dicho informe es llamativo el referente a los hogares solitarios, sobre todo a la luz de la crisis del COVID19.  En efecto, el confinamiento, que ha durado varios meses, ha sido más duro para las personas que vivían en esta situación, agravándose por la poca sensibilidad hacia ellos de las medidas tomadas. Casi cinco millones de personas viven en hogares aislados, de ellas unos dos millones tienen más de 65 años, con lo que el aislamiento ha tenido en muchos casos una devastadora influencia psíquica y emocional.  

“La crisis de la familia en España provoca que esta situación de soledad afecte a demasiadas personas, con sus negativas consecuencias personales y sociales” ha declarado Mariano Martínez-Aedo, vicepresidente y portavoz del Instituto de Política Familiar. De hecho, 1 cada 10 personas – el 10,2% de la población- viven en hogares solitarios, afectando a casi 5 millones de personas (4.793.700)”.  

“Lamentablemente, prosigue Martínez-Aedo, la crisis de la pandemia ha afectado especialmente a este grupo.  Las medidas de confinamiento no han tenido en cuenta sus circunstancias, olvidando o menospreciando el tremendo impacto emocional y psíquico que supone un aislamiento casi total para personas que ya viven solas”.   

“No se trata de olvidar los peligros de la pandemia, pero si, por ejemplo, se consideraba fundamental que las mascotas (y sus dueños) tuvieran derecho a salir a la calle, también se debería haber abierto alternativas para que estas personas pudieran salir a la calle o tener algún contacto que aliviara el impacto del aislamiento.  Si volviera a haber medidas de confinamiento, debería tenerse en cuenta esta problemática.”  

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