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  • Pero, ¿quién me va reformar ahora la casa?, me pregunto indignada.

Hace unos meses decidí comprarme un piso en el Barrio de Gracia. La primera impresión del piso no cumplió todas mis expectativas. Cierto es que tenía plaza de garaje, ascensor y terraza y que las vistas eran de infarto, pero se notaban desperfectos y necesitaba, claramente, un lavado de imagen integral.

Era de un señor viudo sin hijos ni nietos que, cansado del bullicio constante que envolvía su hogar, había decidido venderlo y mudarse a una zona mucho más apartada y tranquila. Tenía prisa por mudarse, por desaparecer y el precio lo rebajó tanto, que fue toda una ganga.

De 24 horas que tiene el día, trabajo 26 y se me hace imposible invertir mi tiempo en pensar en cosas que no sea ‘trabajo’. Por eso, decidí buscar una empresa que se encargara de todo. Sin embargo, al poco tiempo de empezar tuvieron un problema y me quedé a medias. Las reformas integrales de pisos en Barcelona que quería hacerle me llevaba de cabeza y la opción más viable era buscar otro grupo que, en un tiempo reducido, hiciera de mi casa mi hogar, que lo adaptaran todo a mi comodidad pero sin que me crease muchas molestias. Ahí encontré a Grupo Técnico Barcelona.

Las referencias hacia ellos eran positivas: rápidos, eficientes, una relación calidad-precio fantástica y muy limpios, que para ser una reforma también es un ítem a tener en cuenta y muy necesario. Especialistas en decoraciones de interiores, diseñando espacios y desarrollando ilusiones, y ofreciendo un trato personalizado, dado que crean un perfil técnico para cada proyecto. Además, ofrecían la opción de financiar el proceso de cambio.

Encontré un formulario donde solicitar información y pedir presupuesto gratuitamente. Solo necesitaban el nombre, teléfono, email y la idea principal. Al poco tiempo, un miembro del equipo se puso en contacto conmigo, haciéndome llegar un presupuesto avanzado.

Me sorprendió la diversidad de diseños que creaban, desde proyectos de pequeña envergadura, tales como las reformas de casas o rehabilitaciones de pisos, pasando a una mayor, donde abarcaban reformas completas de oficinas, negocios, bares y también cuentan con decoradores de interiores en Barcelona. Y, para más inri, trabajaban con los mejores especialistas en carpintería, encargándose, totalmente, de puertas, ventanas, armarios y/o estanterías y con pintores profesionales, para ofrecer un acabado perfecto.

¡LO CONSEGUÍ!

Fueron unos meses un tanto caóticos. Como despertador tenía un taladro. Todas las habitaciones olían a serrín. El baño, a medio acabar, solo me dejaba lavarme los dientes y ducharme a prisas y carreras. La puerta de la entrada estaba todo el día abierta. Pero, no todo fue negativo. Todas las mañanas me levantaba con el olor a café en la cocina, la ventilación no faltaba y, aunque llegaba cansada, agradecía el cambio que se avecinaba. Me sentía feliz y contenta, orgullosa del paso dado y muy agradecida por cómo se vislumbraban los resultados.

A día de hoy, sigo recordando los momentos de indecisión y desasosiego que me sobrepasaron en el momento, pero la tranquilidad, paz y relax que da el trabajo bien hecho y adaptado a mis necesidades, me hace sentirme en mi hogar.

El cambio ha sido abismal y lo que hace unos meses atrás parecía una casa antigua y pasada de moda, hoy refleja mi yo interno. Todo vinculado a mis entrañas, pudiendo afirmar que esta, es mi casa.

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