Compartir

Los madrileños estamos acostumbrados a leer estudios sorprendentes que se publican en la Asociación Médica Americana semana tras semana, un medio conocido popularmente por su acrónimo: JAMA Network. Sin embargo, en esta ocasión la sorpresa ha sido mayor si cabe, puesto que guarda relación con la nicotina y los niños.

Algunos de los investigadores que se han encargado de él forman parte de la Universidad Estatal de San Diego, mientras que otros desarrollan sus labores profesionales en el hospital infantil Cincinnati Children’s. En declaraciones recientes han afirmado que anteriormente llevaron a cabo estudios parecidos.

Concretamente las estadísticas se elaboraron en base a los niños pequeños que convivían junto a padres y/o madres que fumaban. En aquellos estudios se obtuvieron los resultados que todos los investigadores habían previamente calculado: la presencia de nicotina en los infantes era muy elevada. Sin embargo, se preveía que la exposición fuera muchísimo menor en aquellas viviendas en las que no hay fumadores. Nada más lejos de la realidad.

Para entender los resultados en los que ahora profundizaremos es imprescindible comprender que las sustancias tóxicas que libera el tabaco justo al proceder a la exhalación pueden permanecer en todo tipo de superficies no solo horas y días. Hablamos de meses e incluso varios lustros. De hecho, los resultados de este estudio provienen en parte de casas y pisos en los que no se había fumado desde hacía mucho tiempo.

No importa si la superficie es una alfombra, un mueble o varias paredes del hogar. En cualquier caso, la zona pasa a albergar las sustancias tóxicas de un fumador que, incluso años después de haberlo dejado, siguen estando allí presentes a pesar de ser ahora una casa libre de humo. Son estas partículas las que proceden a ser absorbidas por los peques.

El estudio que puede leerse en JAMA Network indica que a la gran mayoría de niños pequeños se les detectó nicotina en sus respectivas manos, lo cual llama mucho la atención teniendo en cuenta que no se fuma en sus hogares. En concreto hablamos de un 95 por ciento, una cifra alarmante.

Todo residuo proveniente del humo y del tabaco en general es perjudicial para los infantes, especialmente cuando se encuentran en pleno crecimiento. Una de las investigadoras que participaron en el estudio, Melinda Mahabee-Gittens, indicó lo extrañada que estuvo al enterarse de cuáles habían sido los resultados: “Me imaginaba un porcentaje de poco más de cero, aunque pasó todo lo contrario”.

Esto es un claro indicativo de lo perjudicial que llega a ser el humo considerado ‘de tercera mano’. Ahora los científicos son conscientes de ello, aunque quieren profundizar más en estos resultados. Para tal fin no han dudado en iniciar un nuevo estudio, contando con la participación de mil niños pequeños en la ciudad de Cincinnati perteneciente al estado de Ohio.

Una de las principales preocupaciones, tal como indican los investigadores que han formado parte de este estudio, se resume en las alteraciones genéticas. Y es que al estar en edad de crecimiento, los niños cuando son intoxicados con la nicotina o cualquier otra sustancia del tabaco pueden ver modificado su ADN. Ello viene dado por el daño ejercido en las células que están presentes en los tejidos afectados.

Aquí no termina la lista de posibles problemas. Por si fuera poco, exponerse a este tipo de humo catalogado de tercera mano supone tener mayores probabilidades de que el pequeñín desarrolle algún tipo de afección respiratoria. Una de las más habituales es el asma. A su vez, es elevado el riesgo de que se produzca alguna infección como la neumonía.

Dejar de fumar es clave para evitar la intoxicación infantil

Si bien es cierto que la presencia de nicotina en las manos de los peques se registró sobre todo en los hogares cuyos padres siguen fumando actualmente -aunque fuera de casa-, también acabaron obteniéndose resultados preocupantes en casas cuyos hombres y/o mujeres que conviven junto a sus hijos no fuman desde años atrás. Es por este motivo que conviene empezar a dejar de fumar cuanto antes.

Solo así se puede evitar que los peques estén sometidos a un riesgo tan elevado de padecer enfermedades como las que hemos descrito en anteriores párrafos. Por desgracia, a pesar de poner en riesgo la salud de sus propios hijos, dejar de fumar es una odisea para muchos padres y madres.

Afortunadamente hay métodos que, con el paso del tiempo, han demostrado ser efectivos. Un claro ejemplo es la hipnoterapia. Se trata de un método seguro que acaba con la necesidad que tienen las personas de fumar para estar menos ansiosas -una disminución del nerviosismo que se consigue precisamente con esta hipnosis-.

Aquí no termina la lista de métodos efectivos. Otros que también son recomendables consisten en sustituir la nicotina por algún tipo de reemplazo, masticar productos alimenticios -sobre todo chicles- y practicar deporte regularmente.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here