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Las cerraduras llevan con nosotros desde hace miles de años. Se cree que se inventaron unos tres milenios antes de Cristo y el lugar de origen podría haber sido Asia. Los primeros sistemas que evitaban el acceso a propiedades privadas eran mucho más primitivos que los actuales, pero eso no impidió que se siguieran utilizando hasta unos siglos antes del comienzo de nuestra era.

A lo largo de la historia las cerraduras fueron evolucionando de manera muy pausada hasta prácticamente la llegada de la Edad Moderna, a partir del siglo XV, cuando comenzaron a elaborarse las primeras cerraduras metálicas. En el proceso anterior eran principalmente de madera y se cerraban a base de clavijas.

La gran innovación apareció en el siglo XVIII con las cerraduras embutidas y las que se abrían con llave y ranuras, con pistones como los actuales pero menos evolucionados y seguros. En estos dos últimos siglos y medio el nivel de seguridad de las cerraduras ha ido avanzando hasta conseguir productos altamente fiables.

¿Cómo funcionan las cerraduras?

Las cerraduras están compuestas por varios elementos que hacen posible su funcionamiento: el resbalón, el perno, el contraperno, el cilindro, la línea de corte y el tambor. Sun funcionamiento consiste en introducir una llave en el cilindro interino que es el que hace girar dentro del tambor. El cilindro tiene distintas perforaciones con clavijas, que a su vez están divididas en perno y contraperno.

Si no se introduce la llave correcta en la cerradura, el sistema del tambor no se activa y no se puede abrir la puerta. Esto implica que el mecanismo solo se acciona cuando se introduce una llave con el dibujo adecuado, que es aquel que encaja en los pernos y contrapernos de las clavijas alojadas en el tambor de la cerradura.

A su vez, la cerradura incorpora un resbalón que es el que tiene como función impedir la apertura de la puerta. Este elemento queda encajado en el mercado de la puerta, pero al introducir la llave adecuada se acciona un muelle que es el que consigue que el resbalón se encoja y la puerta se pueda abrir.

¿Qué tipos de cerraduras son los más populares?

La mayoría de cerraduras instaladas en las viviendas y edificios de carácter comercial son embutidas. Estas presentan como ventaja su versatilidad, pero son menos seguras que otros modelos más avanzados. Su uso se recomienda en casos en los que se activen otros sistemas de seguridad como la protección antibumping.

Las cerraduras antibumping están diseñadas para proteger las propiedades ante ataques de ese tipo. Esta técnica nació en su origen en el propio sector de la cerrajería para abrir puertas en caso de pérdida de llave, allá por os años 70. Con el paso de los años, los delincuentes han comenzado a usar esta técnica como una fórmula fácil para forzar cerraduras.

En la actualidad, según indican desde cerrajeros Madrid 24h, se ha convertido en el método estrella de las bandas más profesionales por su nula generación de ruido y su eficacia. El bumping permite abrir casi cualquier tipo de puerta que no cuente con un sistema de protección especial y lo consigue en cuestión de segundo y sin generar ningún motivo de alerta.

Más allá del bumping

Otro grupo de cerraduras muy populares son las multipunto, que son las más idóneas en caso de instalar puertas acorazadas o blindadas. La característica diferencial de este sistema es que cuentan con una barra de acero vertical que actúa a modo de bloqueo en la puerta. A su vez, esta barra está anclada a la puerta a través de varios puntos de anclaje para ganar en protección.

Estos son los ejemplos más frecuentes en cerraduras analógicas o mecánicas, pero existen también las digitales, que son las que hacen uso de sistemas automáticos o de control remoto. Se utilizan mucho en complejos residenciales y de alojamiento, así como en empresas, pero no son tan demandadas para viviendas particulares. Un tipo particular de estas son las cerraduras invisibles, que se bloquean y desbloquean mediante un código de seguridad a distancia que se modifica de manera aleatoria para ganar en privacidad.

Las cerraduras sirven como elemento de protección ante los intentos de acceso indebido a propiedades privadas. Conocer cómo funciona el sistema de apertura y mejorar en el nivel de seguridad es clave para garantizar la privacidad de viviendas, locales comerciales y todo tipo de propiedades.

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