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El hogar y la oficina son lugares que deben mantener una higiene impecable que no debe descuidarse. Llevar adelante las tareas de limpieza en todos estos espacios requiere planificación, estrategia y recursos.

La intención es conseguir áreas aseadas que se mantengan en buenas condiciones con el paso del tiempo. Hay zonas que requieren una limpieza a diario, mientras que hay otras que se deben tratar cada semana o mensualmente.

Todos desean contar con un hogar limpio o una oficina radiante. Sin embargo, para lograr estos objetivos es necesario repartir las tareas según el tipo de área a tratar y dependiendo de la regularidad de la limpieza.

Una recomendación ampliamente difundida es fijar una fecha y un horario para cada tarea. En el caso del hogar, esta táctica puede resultar de mucha utilidad para involucrar a los diferentes miembros de la familia.

Respecto a la oficina, definir un cronograma de limpieza por día y por hora sirve para planificar qué espacios serán intervenidos primero o cuáles después. La idea es no interferir con los procesos productivos de las empresas.

Una de las áreas que merece mayor atención es la cocina, ya que es aquí donde se preparan los alimentos. Hay aspectos que deben limpiarse a diario, como las encimeras o los platos. Además, es recomendable ejecutar una limpieza más profunda una vez al mes, que incluya el horno y los muebles de cocina.

Para conservar una cocina impecable hay que utilizar implementos y productos adecuados, como los desengrasantes o un estropajo. En cuanto a las superficies de mármol, piedra o madera natural, hay que tener cuidado con los productos químicos empleados, para no deteriorar su acabado.

 

Espacio de trabajo

En relación a la oficina, los suelos y las mesas de trabajo deben limpiarse continuamente, para mantener un clima agradable que incentive la productividad y el compañerismo. Aquí entran en juego los ordenadores, teléfonos, impresoras, mobiliario o muebles tapizados.

El aseo continuo es lo que garantizará eliminar la suciedad, mantendrá alejado el polvo y los malos olores de los espacios de trabajo.

Para abordar este tema, los profesionales de Perfexya, una compañía de limpieza especializada en prestar servicio en toda la comunidad de Madrid, explican desde su portal perfexya.com que la limpieza de oficinas debe realizarse con un equipo de profesionales capaces de generar un entorno agradable, limpio y saludable.

“El objetivo del servicio es propiciar un entorno de trabajo agradable y saludable, lo que repercutirá en el bienestar y en la productividad en la empresa”, comentan los especialistas en limpieza de oficinas.

La sugerencia de los expertos es ejecutar la limpieza a diario en el lugar de trabajo, ya que continuamente hay personal entrando y saliendo de las oficinas.

 

La sala, el comedor y los baños

En el hogar hay otro tipo de áreas, como la sala de estar o el comedor, en las que también hay que fijar la atención. Un consejo es delegar a cada miembro de la familia que limpien su propio desorden, y la contribución de todos para el arreglo de las cosas.

En las salas de estar se suele acumular la suciedad y el polvo. Además, el desorden puede ser continuo, pues representa un área social. La recomendación es dedicar varios minutos al día para ordenar el salón.

Algunas tareas, como limpiar el polvo, aspirar el suelo o fregar, se pueden ejecutar dos veces a la semana. Es importante utilizar productos que sean poco agresivos con las superficies, especialmente con la tapicería y los suelos.

La limpieza en profundidad del salón podría ejecutarse una vez al año, en la que hay que incluir el lavado de las cortinas, tapicerías, las persianas y las estanterías altas, a las que generalmente no se les presta atención durante las tareas diarias.

Un proceso especial de higiene es el que debe recibir el baño, pues es una de las estancias que más se usa. La suciedad puede tener varios orígenes e incluye las manchas de pasta de dientes, jabones y los inodoros.

La limpieza de los baños en el hogar debe ejecutarse una vez a la semana. La regularidad del proceso puede incrementarse a dos veces, dependiendo de la cantidad de personas que lo utilicen. En el caso de las oficinas, la limpieza debe realizarse diariamente, incluso hasta dos veces al día en las empresas más grandes.

Las habitaciones también deben permanecer ordenadas. Basta dedicar unos minutos cada día para hacer la cama, guardar la ropa en el armario y no dejar objetos tirados en el suelo. El aseo puede realizarse una vez a la semana.

Cada espacio en el hogar y en la oficina debe lucir su mejor cara. Para ello se requiere planificación en la limpieza y el uso de productos que contribuyan a eliminar la suciedad.

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