El blanqueamiento dental en Madrid y en cualquier otra ciudad española no dejaba de ser un proceso que se llevaba a cabo por ensayo y error, empleando un espejo para que el paciente y el odontólogo decidiesen si el tratamiento había llegado a buen puerto.
Ahora, gracias a la tecnología como la del espectrofotómetro dental, es posible monitorizar todo el tratamiento de una forma eficiente y con datos muy precisos.
Se elimina la subjetividad en el blanqueamiento dental
Con el fin de evaluar el blanqueamiento, y de manera tradicional, los dentistas empleaban fichas de colores como la Vita Classical, con la cual medían el blanqueamiento de los dientes.
Era lo que había, pero no dejaba de ser algo muy subjetivo. Por eso, el tratamiento y su resultado final dependían del ojo humano, de la luz que ese día se tenía en la clínica, la temperatura o hasta el contraste con el color de los labios del paciente.
Todas estas variables llegaban a distorsionar la manera en la que el profesional, y también el paciente, percibían el color. El resultado eran blanqueamientos poco satisfactorios en algunos casos, de forma que apareció el espectrofotómetro.
Este obtiene una huella digital del color del esmalte. Con ella, se garantiza que el tratamiento y su resultado solo dependan de hechos físicos y no de interpretaciones como ocurría hasta ahora.
El sistema CIELAB
Para conocer con exactitud el color de los dientes se emplea el sistema CIELAB. Este logra desglosar el color en tres ejes:
- Luminosidad: va de cero a cien e indica lo blanco que es el diente. Se trata del factor principal.
- A: mide los pigmentos que son de color rojo o verde.
- B: este es el factor que mide los colores azul o amarillo. Por eso, es muy importante a la hora de ver si se han eliminado las manchas amarillas.
Nada más empezar, el odontólogo toma una muestra del color de los dientes. Conforme avanza el proceso, se van cogiendo más muestras, de forma que se conoce cómo es la evolución de manera totalmente objetiva.
¿Qué ventajas tiene el uso del espectrofotómetro en el blanqueamiento de los dientes?
Esta clase de tecnología no se usa para alardear de medios técnicos. De hecho, utilizarla tiene ventajas tanto para el paciente como para el odontólogo:
- Objetividad: se sabe con exactitud cuán blancos son los dientes sin depender de la luz ambiente de ese día.
- Se ve si el tratamiento no es efectivo: llega un momento en el que el diente no se aclara más. Gracias a los datos, se conoce cuándo ocurre esto, lo que evita que el cliente se vea sobreexpuesto a los geles blanqueadores.
- Mejora la comunicación con el paciente: a lo largo de las sesiones se puede mostrar al paciente una gráfica que expresa cómo está siendo la evolución de sus dientes.
- Es posible detectar recaídas: una vez que se termina el blanqueamiento dental, se programa una visita entre los seis y los doce meses siguientes. Aquí, se emplea de nuevo el espectrofotómetro para detectar cambios de color (incluso antes de que sean evidentes).

























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