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La Comunidad de Madrid presenta la exposición ‘Boticas y boticarios’ en el Nuevo Baztán de Juan de Goyeneche, un recorrido por la farmacia y medicamentos que se dispensaban en la pequeña corte que rodeó a los habitantes del municipio durante los inicios del siglo XVIII. La muestra puede visitarse con entrada gratuita, hasta el 12 de junio, en el Palacio de Goyeneche de Nuevo Baztán.


La exposición, comisariada por Antonio González, Alfredo Baratas y Alejandra Gómez, cuenta con la colaboración del Museo de la Farmacia Hispana de la Universidad Complutense de Madrid. Tiene como objetivo mostrar cómo se pudo desarrollar la atención farmacéutica en Nuevo Baztán y su entorno desde una doble perspectiva: la preparación de medicamentos en un ámbito hospitalario vinculado a una población obrera y la atención farmacéutica en la pequeña corte dispensada a los habitantes del propio palacio.


Entre finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, Juan de Goyeneche construyó un nuevo asentamiento urbano y fabril en Nuevo Baztán y La Olmeda, en el que se conjugaba el espacio señorial con espacios para manufacturas como telares, talleres de vidrio, sederías, producción de vinos y destilados. Además, este proyecto urbano contaba también con un entorno agrícola para la producción de aceituna, uva y diversos huertos.

Se configuró un complejo industrial en el que los accidentes laborales no debieron estar ausentes, y Goyeneche incluyó un hospital entre los edificios proyectados en el asentamiento, cuyos usuarios debieron requerir el empleo de productos terapéuticos. Debido a esto, Nuevo Baztán contó con una farmacia durante el siglo XVIII.


Durante el Barroco coexiste una terapéutica tradicional, basada en el empleo de los recursos provenientes del galenismo medieval, como la sangría y los purgantes, con la progresiva introducción de los medicamentos químicos, el desarrollo de la hidroterapia o la utilización de ciertos productos exóticos, como el café, el tabaco, el chocolate o la quina.


Se inicia una cierta crítica a algunos remedios tradicionales, de mecanismo claramente mágico, como las piedras bezoares o el unicornio, a la vez que comienza la utilización masiva de remedios secretos. Las farmacopeas pasan de galénicas a eclécticas y admiten el uso de medicamentos químicos, aunque con estructuras y contenidos arcaicos.


El hospital del proyecto de Juan de Goyeneche estuvo ubicado en la Villa de La Olmeda. El gran número de obreros de este nuevo complejo fabril requería una estructura asistencial destinada a tratar tanto los accidentes como las patologías que los empleados pudieran sufrir.

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