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Un total de 90 plazas para tratar de evitar la evolución del coronavirus en mayores

La Comunidad de Madrid ha habilitado dos hoteles en la capital con un total de 90 plazas para acoger a personas mayores procedentes de residencias de la región y protegerles de nuevos contagios de coronavirus. Se trata de los establecimientos Room Mate Alba y Room Mate Alicia, cedidos, que cuentan con 30 y 60 plazas respectivamente.

El Gobierno regional, mediante una orden de la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad, ha modificado el uso de los establecimientos para que puedan ser utilizados como centros de acción social, y prestar así el mismo servicio que se da en una residencia de mayores. Las personas mayores que van a ser trasladadas a estos hoteles son autónomas, personas no dependientes que pueden valerse por sí mismas y que han dado negativo por COVID-19.

Atención a los mayores

Para el cuidado y la atención a los mayores en estos establecimientos, la Coordinadora del Tercer Sector será la entidad encargada de aportar el personal necesario para prestar el servicio a los residentes. Habrá una plantilla de 50 personas y personal sanitario propio. En este sentido, la Comunidad de Madrid quiere reconocer la labor de las entidades del tercer sector madrileño porque vuelven a demostrar su compromiso con las personas más vulnerables en la Comunidad de Madrid.

Durante su estancia en ambos recursos, las personas atendidas tendrán garantizadas servicios de gericultura, fisioterapia, apoyo psicosocial, sanitario y farmacológico. Contarán con un servicio de acompañamiento y se facilitará una comunicación diaria con familiares, que dispondrán de toda la información sobre el estado de salud de sus seres queridos.

El Ejecutivo autonómico garantizará en todo momento el adecuado confinamiento de los mayores y los espacios serán desinfectados diariamente gracias a varias empresas de inserción social de la Comunidad de Madrid vinculadas al tercer sector. De esta manera, la Comunidad de Madrid da respuesta a las necesidades de recursos residenciales que necesita la región para hacer frente al COVID-19, reorientando recursos no residenciales de índole turística, habilitándolos temporalmente como espacios para la atención a nuestros mayores.

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