El personal administrativo y los celadores de los centros de salud de la Comunidad de Madrid están enfrentando un “grave riesgo” de agresión en el ejercicio de su trabajo, según un estudio realizado por la Secretaría de Salud Laboral de CCOO Sanidad Madrid. Si bien el personal médico sigue siendo el grupo más afectado por estos ataques, los trabajadores de las Unidades Administrativas y los celadores ocupan el segundo lugar en cuanto a agresiones.
La investigación, realizada entre febrero y marzo de 2025 en todos los centros de Atención Primaria, abarcó a 336 profesionales administrativos y celadores, de una plantilla total de 2.750. En total, los centros de Atención Primaria cuentan con 14.700 empleados, de los cuales el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) tiene 80.000 trabajadores en su conjunto.
Los datos proporcionados por el SERMAS sobre las agresiones registradas en Atención Primaria en 2024 reflejan una situación alarmante. En total, se notificaron 2.278 agresiones en hospitales y centros de salud, de las cuales más de la mitad (1.287) se produjeron en Atención Primaria. Estos números siguen una tendencia creciente, con un aumento del 30% de las agresiones en los últimos tres meses del año pasado. En el periodo de noviembre y diciembre, las agresiones subieron en casi 300 casos adicionales, comparado con los 994 registrados hasta octubre de 2024.
De acuerdo con el informe, las mujeres constituyeron el 81,79% de las víctimas, mientras que los hombres representaron el 18,21%. Aunque los Médicos de Familia fueron los más afectados, con el 46,28% de los ataques, el personal administrativo y los celadores no se quedaron atrás, con un 31% de las agresiones registradas. De estas, un 59,56% se produjeron en consultas y un 31,89% en las unidades administrativas.
A pesar de estos datos, CCOO alerta sobre la infradeclaración de las agresiones, ya que muchas de ellas no se registran oficialmente. Manuel Barroso, secretario de Salud Laboral de FSC-CCOO Madrid, expresó su preocupación por el hecho de que, a pesar de que las autoridades sanitarias conocen la magnitud de la problemática, no se han implementado medidas efectivas para proteger a los trabajadores y reducir los riesgos asociados con su labor.
El estudio subraya la urgente necesidad de adoptar medidas preventivas que garanticen la seguridad del personal sanitario y administrativo, especialmente en los primeros niveles de atención.

























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