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Actualmente, hablar del sector industrial sin hacerlo del medioambiente es algo prácticamente impensable.

Después de demostrar la relevancia del sector durante todo este 2020 y sus avances en la digitalización de sus procesos, pero, sobre todo, en la automatización de los mismos, hay que hablar de la nueva revolución industrial que viene por el uso de tecnologías de campo y de trabajo que ayuden a fomentar un uso responsable de las energías y que promuevan un impacto relativamente bajo en el medioambiente.

Tomando como ejemplo uno de los principales ejes industriales de nuestro país, la industria alimentaria, basta echar un vistazo a las herramientas que se han ido instaurando desde el origen (plantación) hasta el final (consumidor) y que buscan la sostenibilidad integral auspiciada, también, desde las propias Administraciones.

Para ello, las empresas han tenido que apostar por innovación, por hacerse con maquinaria y dispositivos que les permitan un control mayor de cada uno de los procesos. Tan solo es necesario echar un vistazo a páginas como https://www.es.endress.com para entender que la reducción de costes industriales no tiene por qué ir reñida con la sostenibilidad, el avance tecnológico y, sobre todo, la planificación y optimización de recursos.

Ha sido, de hecho, el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación quien ha puesto sobre la mesa la guía de las Mejores Técnicas disponibles en la industria Alimentaria para ayudar en los procesos a todos los agentes implicados.

Pero hay que echar un vistazo simplemente a los esfuerzos de las empresas para comprender que el compromiso por automatizar sus procesos, simplificándolos así y requiriendo mucha menos energía para realizarlos, ha supuesto un cambio sustancial no solo en el gasto energético de las compañías sino en el impacto final en el medioambiente.

Para entenderlo basta seguir un proceso completo, desde que el producto llega a la fábrica para su envasado y es, desde ahí, donde se prepara para ser empaquetado y luego distribuido, fomentando un comercio tanto de importación como exportación de productos que ha servido para poner los puertos españoles, entre otras cosas, a la cabeza en nuestro continente.

El uso de detectores de nivel, por ejemplo, facilita no solo saber que un silo o una máquina está vacía o llena, sino ir adaptando su utilidad al máximo para que la paleta rotativa en todo momento trabaje fomentando algo, sin desperdiciar ni un segundo su uso. Lo mismo ocurre en las envasadoras, que el hecho de que, bajo supervisión humana siempre, simplifiquen el proceso detectando el peso para un empaquetado homogéneo, siguiendo todos los indicativos de salubridad y ganando tiempo para poder realizar los pedidos demandados en el menor tiempo posible.

“Durante esta primavera se ha visto que las empresas que mejor respuesta han dado a la sociedad han sido las que, desde el principio, habían apostado no solo por la digitalización sino por la optimización de sus recursos desde fábrica. En otros campos, al depender siempre de la importación, se ha tardado hasta meses en conseguir dar respuesta a la demanda. Por ello, el sector alimentario español está entre los primeros, porque desde siempre han fomentado, precisamente, esa reconversión sostenible pero basada en la tecnología” explican los expertos.

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