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Hemos conversado con el concejal de Medioambiente del Ayuntamiento de Griñón, Fernando Tejero, para arrojar luz sobre la delicada situación de la Senda Ecológica de la localidad. 
Antecedentes de la senda
  En enero de 2001, el pleno del Ayuntamiento de Griñón aprobó la cesión de toda la red de distribución del agua al Canal de Isabel II (CYII), que dio comienzo a los trabajos para renovar las instalaciones del municipio. Desde entonces, el recibo es pagado por los vecinos, a través de una cuota suplementaria del agua.
  Por aquel entonces, 2001, el Ayuntamiento de Griñón estaba dirigido por Jesús Castellanos y contaba con José Ramón Navarro como concejal de Obras y Servicios. Navarro fue elegido en ese año presidente del Partido Popular de la localidad, alzándose a la alcaldía del municipio en 2003.
  En agosto de 2001 se da inicio a las obras de acondicionamiento del cauce de la Senda Ecológica, que, supuestamente, debían hacerse con los aportes naturales procedentes de la mina que abastecía a Ciempozuelos. A partir de ese momento, la Senda Ecológica florece como un vergel.
Enganches irregulares
  Ahora sabemos, tal y como hemos ido informando, que los aportes que nutrieron de vida a la senda se realizaron de manera irregular. Según palabras de Fernando Tejero, concejal de Medioambiente, los enganches fueron realizados “con premeditación y alevosía, camuflados bajo rocas de gran tamaño y peso”. Uno de ellos, de 40 milímetros, vertía unos 100.000 metros cúbicos al año. Fue descubierto en 2010 por el CYII. El Ayuntamiento acometió su regularización con un contrato y colocando un contador, el cual ha estado a cero desde 2010 hasta 2017.
  Un nuevo enganche descubierto
a finales de 2016, debido a la rotura del grifo de la fuente aledaña a la primera poza de la Senda Ecológica, saca a la luz un segundo aporte de agua potable, dando origen a la investigación que realizó la Concejalía de Medio Ambiente ante la falta de vida microbiótica en esta primera poza. Fernando Tejero cuenta cómo “rápidamente se avisó a los técnicos municipales y se encargó una analítica del agua de la senda al Centro Médico Griñón. La misma confirmó que el agua que vertía la tubería era potable”. A partir de ese momento el CYII se hizo cargo del asunto y el Ayuntamiento colaboró cortando el suministro ilegal de agua potable a la senda.
Comprometidos con la legalidad
 Fernando Tejero asegura que el actual equipo de Gobierno ha puesto toda su voluntad en que toda la situación de la senda se arregle. “El agua es escasa, es un bien común y su uso está protegido por la Constitución. Verter agua al cauce de un arroyo o un pantano está prohibido por ley, ya que no es un uso compatible con el agua potable. Tendríamos que reflexionar sobre la moralidad de los conocedores de este atropello situándonos ante la gran sequía de 2005 y la que soporta toda España con sus pantanos casi vacíos”.
Sensibilidad con la fauna y flora
  Desde el Ayuntamiento aseguran que la preocupación por la situación de la Senda Ecológica, y toda la vida animal y vegetal, ha llegado hasta la Comunidad de Madrid y al SEPRONA. Ambas entidades han dado claras directrices para desarrollar las actuaciones que se han de realizar con los animales que habitan en la senda. Según Tejero, “trataremos de salvar el máximo de población animal y, aunque con las carpas lo tendremos más difícil, por ser una especie invasora, intentaremos salvar a todos los animales, incluidas las carpas, ejecutando las obras de la Senda Ecológica por sectores, siempre según el criterio de los técnicos”.
Las obras y su coste
  La memoria, que dará lugar a un proyecto que nacerá con ánimo de durabilidad, ya está preparada. Una vez realizado el proyecto y la licitación de las obras, las mismas se ejecutarán en cuatro o cinco meses y costarán al Consistorio en torno a los 300.000 euros.
  “Queremos que haya senda para muchos años en Griñón y que la zona siga siendo un referente para el pueblo, pero de forma sostenible y utilizando sólo el agua de los aportes naturales”, concluye Tejero.

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