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El dolor cervical se presenta cuando la zona del cuello acaba por verse limitada en su movimiento y, al tiempo, los tendones, los músculos y las vértebras se presentan endurecidos. Esto es de lo más común cuando se han llevado a cabo movimientos excesivos tanto con la columna vertebral como con el cuello y, quien más o quien menos, los ha padecido todo el mundo a lo largo de su vida porque las causas pueden ser tan simples como el haber adoptado posiciones incorrectas durante un largo periodo de tiempo. De hecho, el dolor cervical guarda relación con algo tan común como la calidad del sueño.

De acuerdo a un estudio llevado a cabo por la Red Española de Investigadores en Dolencias de Espalda (Reide) la calidad del sueño y el hecho en sí de dormir mal están asociados a la evolución que presenta el dolor cervical. De esta manera, se ha podido establecer que un 62,7% de los pacientes que han presentado dolor cervical cuentan con peor calidad de sueño y es en ellos donde resulta más difícil el conseguir aliviar el dolor que conlleva.

Durante un periodo de tres meses se hizo un seguimiento a los pacientes que participaron en el mencionado estudio y las conclusiones fueron claras. Es hasta un 191% superior el porcentaje en que aventajan las personas que padecen de dolores cervicales, pero consiguen dormir bien para conseguir mejorar. Se pueden dar como buenos estos resultados porque la Reide se ha visto respaldada por revistas tan relevantes en el ámbito científico como European Journal of Pain o The Clinical Journal of Pain.

Para el estudio contaron con un total de 422 pacientes y se involucraron médicos de 32 centros sanitarios diferentes. Durante esos 90 días a los pacientes se les midió la calidad del sueño mediante el índice Pittsburgh, que se emplea para este tipo de mediciones, empleando una escala de 21 puntos en la que este valor supone la peor calidad de suelo posible.

 

Qué hacer para tratar el dolor cervical

Hay algunos hábitos muy sencillos que ayudan a combatir el dolor cervical y también se puede contar con interesantes terapias para aliviar los síntomas. He aquí las más relevantes en ambos casos.

  1. Terapia de andulación. Se trata de la aplicación de tecnología, que cuenta con certificado sanitario, mediante la cual se combinan los infrarrojos que aportan calor en la zona dolorida con vibraciones específicas. Con esto lo que se consigue es aliviar al paciente en todo tipo de padecimientos, no sólo el dolor cervical. También es empleada para la artrosis, lumbalgia, fibromialgia, ciática, hernias discales… Todo aquel que lo quiera probar puede pedir hacer una prueba incluso en su propia casa y cuentan con un test del dolor para salir de dudas acerca de lo que se padece y empezar a sentirse mejor.
  2. Masaje combinado con calor. En las manos de un especialista se puede lograr que el masaje sea el indicado y el calor es el que hará que los músculos estén relajados para poder hacer el tratamiento más a fondo y que, así, resulte más efectivo. En realidad, esto no dista tanto de la terapia anterior donde el paciente tan sólo ha de tumbarse boca arriba y relajarse mientras se le aplica el tratamiento.
  3. Analgésicos. Son empleados con asiduidad, aunque sea al inicio de los tratamientos para que los pacientes puedan notar una mejora rápida con la que poder trabajar en otros sentidos. Los mismos analgésicos se pueden administrar, de forma directa en las zonas afectadas, mediante goteos.
  4. La acupuntura. Mediante estas agujas se puede conseguir reducir los bloqueos y las tensiones musculares. Eso sí, es fundamental el buscar a un profesional especializado en esto para que los resultados sean los convenientes.
  5. Acabar con el estrés. Esto no es fácil y menos en una sociedad que parece ir siempre a toda prisa y donde se exige que todo esté para ya, pero es fundamental para la salud el poder encontrar el equilibrio justo que haga que se esté dando todo sin que el estrés se convierta en un enemigo. Simplemente, realizando ejercicio físico o meditación se pueden notar mejoras.

 

Medidas ante el insomnio

Como dijimos, la calidad el sueño y el dolor cervical van de la mano, así que es importante saber qué se puede hacer para tratar de conciliar bien el sueño y levantarse con energías renovadas.

  • Realizar ejercicio. Eso sí, que no sea poco antes de tener que ir a dormir, porque el cuerpo se encontrará demasiado activo.
  • Cenar ligero y con tiempo. Hay que tratar de que esta comida no sea copiosa, que haya tiempo para llevarla a cabo y dejar margen antes de tener que ir a dormir.
  • Ducha o baño tibio. Sólo con esto se notará como el cuerpo acaba por relajarse. Se le puede sumar una bebida caliente (como leche o una infusión) y, por supuesto, nada de actividades que resulten demasiado estimulantes.

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