Planificar una piscina es una decisión que transforma por completo la vivienda y su entorno. La construccion piscinas madrid ya no responde a modelos prefabricados ni a diseños estándar, sino a proyectos personalizados que se adaptan al espacio disponible, al estilo arquitectónico y a la forma de vida de cada familia.
Ahora bien, antes de empezar la construcción hay que pensar y tomar algunas decisiones. A esto nos puede ayudar mucho el constructor, que será el que nos explique si nuestras ideas son viables.
El entorno es el que nos dice qué tipo de piscina podemos construir
Una piscina no se puede concebir de manera aislada, sin tener en cuenta el entorno en el que se va a situar. Se debe adecuar a la vivienda y al paisaje. Además, hay que evaluar otros factores:
- Recorrido del sol: conviene colocar la piscina en el lugar donde recibe más horas de sol directo. Sobre todo, este debe incidir por la tarde, al ser el momento cuando más se usa.
- Vientos dominantes: si la piscina está muy expuesta al viento, el agua se enfría, por no hablar de la suciedad. Conociendo los vientos dominantes de la zona, se puede poner remedio en forma de cortavientos, muros vegetales, etc.
- Qué vegetación hay: lo mejor es no colocar la piscina debajo de árboles con hoja caduca. Tampoco se debe poner cerca de árboles con raíces muy invasivas, pues estas romperán el vaso.
- Cómo se ve desde el interior: hay que tratar a la piscina como un elemento decorativo más, puesto que se va a ver todo el año. Por eso, es crucial que sea estética también a lo largo del invierno.
La piscina ya no se usa solo para nadar
Hace años, se pensaba en una piscina como en un lugar en el que poder nadar. Ahora eso no es así, y se tiende a crear espacios multifuncionales para que todos los miembros de la familia disfruten. Por eso, el vaso se puede compartimentar en:
- Zona de relax: es una plataforma en la que apenas hay 30 cm de agua. Ahí los niños pueden jugar sin peligro, mientras que los mayores se sientan a leer o a tomar el sol.
- Zona de hidroterapia: ya es usual colocar unos bancos sumergidos, a los que se equipa con chorros de agua para masaje. se ponen en una esquina y así se tiene un spa con el que se alivian las tensiones diarias.
- Zona deportiva: gracias a la posibilidad de construir piscinas a medida, en un espacio pequeño se puede tener una piscina para nadar, incluso aunque esta solo tenga unos pocos metros. Esto es posible gracias a los sistemas de natación a contracorriente.
Conviene que la integración arquitectónica sea total
Ahora, la tendencia es que la piscina se integre con el terreno, confundiéndose con este.
Esto se puede conseguir con los sistemas desbordantes, haciendo que el agua rebose por los lados del vaso y generando un efecto de espejo que queda muy bien si la vivienda tiene unas vistas despejadas.
Otra manera de integrar el vaso con el terreno es con los sumideros invisibles. Se quitan las rejillas de plástico perimetrales por las que desaguaba la piscina y se ponen piezas de suelo porcelánico o de piedra natural. Eso oculta el desagüe, logrando una mejor estética.

























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