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Agentes de la La Guardia Civil con destino en el Área de Investigación de Pinto, en el marco de la “Operación Valmocho” han logrado desmantelar un grupo especializado en el timo del “tocomocho” y de la “estampita” que actuaba en varias provincias del territorio nacional.

La investigación se inició el pasado mes de noviembre, cuando agentes  de la Guardia Civil de Pinto detectaron un incremento de denuncias  por delitos relacionados con estafas en la localidad.

Tras un estudio minucioso de cada una de ellas, se pudo constatar que todas  tenían nexos en común y   un modus operandi similar, por lo que se sospechó que detrás de las diferentes estafas estuviera el mismo  grupo organizado.

Las diferentes gestiones e indagaciones permitieron llegar hasta un varón residente en Navalcarnero (Madrid), como principal sospechoso, centrándose la investigación en él y en su círculo más inmediato, descubriendo los agentes que todos los integrantes del grupo delictivo pertenecían a un mismo clan familiar.

Las técnicas que utilizaban eran el conocido “timo de la estampita” y del “tocomocho”, seleccionando siempre como víctimas a personas ancianas, y que por su avanzada edad fueran más vulnerables al engaño.

Para realizar la técnica del “tocomocho” un miembro de la organización simulaba ser analfabeto abordando a una víctima y enseñándole unos décimos de lotería supuestamente premiados, para después aparecer en escena otro miembro del grupo,  con buena apariencia, que era el que instaba y convencía a la víctima a cambiarle los supuestos décimos premiados por dinero.

Para darle más credibilidad a la estafa esta persona le entregaba un sobre con lo que parecía ser dinero real, para conseguir que la víctima le diera también una suculenta cantidad de dinero.

Para el timo de la “estampita” un miembro del grupo simulaba ser disminuido psíquico y abordaba a la víctima con el pretexto de que no sabía que hacer con una gran cantidad de dinero que lleva encima. Es en ese momento era cuando aparecía un cómplice que era quien incitaba a la víctima a aprovecharse del supuesto desminuido y después repartirse el beneficio entre los dos. El resultado era que la víctima recibía un sobre con supuesto dinero, que finalmente resultaban ser fotocopias de papel común.

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