Compartir

Ni bueno ni malo. Simplemente es diferente. Dormir en un sofá es una práctica bastante extendida. Sobre todo para los que toman siestas a mitad de mañana o tras llegar la hora de la merienda. Es mucho más fácil rendirse al sueño en un sofá que en una cama, según afirman expertos. Pero, dentro de todo este hipotético caso de quedarse dormido en el sillón, ¿cómo afecta –tanto positiva como negativamente- a la salud y a la sensación de bienestar de una persona quedarse a descansar en un sillón en lugar de buscar siempre la cama?

Partamos desde la premisa de que no se tuviera un sofá en casa. Por tanto, se debe escoger el sofá ideal para descansar en la sala de estar sin que esto perjudique a la salud. Porque es bien sabido que la incomodidad y la mala postura son flagelos que atentan contra el bienestar, lo que puede ser totalmente opuesto al fin buscado del descanso. Algunas personas afirman sentirse más agotadas al día siguiente si, por casualidad, se quedan dormidas toda la noche en el sofá. Mientras tanto, otras personas afirman dormir plácidamente y no querer nunca volver a tocar una cama. Ambas opiniones tienen igual de razón.

Escoger un sofá por la calidad y no por el precio

Normalmente, cuando se habla del descanso se cree que mientras mayor sea el precio mayor serán las comodidades. Sin embargo, no siempre es así y es posible encontrar sofás baratos que proporcionen igual o hasta más comodidad y confortabilidad que similares a un precio del doble o triple.

Entre tanto, es igual de importante hacer mención que los sillones baratos, esos donde cabe únicamente una persona, y sin tumbarse, pueden resultar muy cómodos para las siestas porque mantienen una postura correcta durante el descanso. Aunque queda claro que dependerá mucho de la calidad de la fabricación y del diseño escogido por el fabricante, suelen ser la mejor alternativa de bajo costo para un descanso de media tarde, cuando la cama no se tiene como principal opción.

Los sofás hechos para el descanso siempre serán los favoritos

En cualquier tienda del ramo es posible encontrar un buen sofá cama barato. Su nombre no deja de ser una declaración de intenciones, por lo que el descanso de calidad está garantizado sobre su superficie. Lo imprescindible para escoger el correcto pasa por las medidas y la calidad de las telas.

Pero también en el renglón de los sofás especialmente hechos para el descanso está el chaise longue. Tiene un cierto aire de exclusividad y la calidad es superior. El único requisito para tumbarse ante un sofá de tipo “cheslón” es, únicamente, tener suficiente espacio disponible en la sala de estar, ya que se trata del tipo de sillón más largo.

Descansar en un sofá no tiene por qué ser malo para la salud. De hecho, está probado que es más fácil conseguir el sueño en un sofá que en una cama. La ausencia de espacio reduce las opciones disponibles para dar mil vueltas y pensar. Los principales problemas de descansar en un sillón pasan por una postura incorrecta, más no por cuestiones en las que el objeto sea el culpable.

Deja un comentario