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Absueltos, otra vez, todos los implicados en la causa contra el líder de ‘El Chalé’ de La Paz y siete de sus supuestos camellos. Frente al considerado uno de los mayores clanes del delito de tráfico de drogas de Murcia, el Juez estima, en esta ocasión, que no hay prueba de tráfico de drogas, al haberse incautado pocos gramos de varias sustancias y no existir testigos de esa actividad.

Una de las grandes redadas policiales que se han venido realizando en los últimos años contra un edificio del barrio de La Paz de Murcia, conocido como ‘El Chalé’ y que está considerado el mayor centro de distribución de sustancias estupefacientes de Murcia, se ha quedado, por cuarta vez, en agua de borrajas. El Juzgado acaba de archivar, por cuarta vez, las diligencias abiertas por delito de tráfico de drogas contra el sospechoso de encontrarse al frente de ese negocio, Enrique de Cádiz (“Kiko”) y siete de sus supuestos colaboradores, al estimar que no ha conseguido acreditarse que se estuvieran dedicando a la venta de drogas.

El letrado Raúl Pardo-Geijo Ruiz, defensor del presunto cabecilla y de varios de sus ayudantes o colaboradores, había solicitado recientemente el sobreseimiento de la causa, poniendo de manifiesto que los únicos indicios contra su cliente y el resto de los encausados radicaba en la incautación de varios gramos de una sustancia marrón, presumiblemente heroína y las declaraciones de varios aparentes compradores de droga, que en ningún caso -como acaba de reconocer el juez- llegaron a admitir haber adquirido estupefacientes en ‘El Chalé’ ni habían identificado a alguno de los sospechosos. De igual modo, sostiene el Juez en su auto, en sintonía con lo que defendía el abogado penalista murciano, que «no es posible presumir la comisión de ese delito de tráfico de drogas en base a las vigilancias llevadas a cabo por la Policía Judicial, puesto que lo único que se constata es el trasiego de personas entrando y saliendo del inmueble, pero nada más».  Por lo que se refiere a la intervención de un arma simulada, el juez también entiende que no existe tenencia ilícita al tratarse de una pistola de fogueo.

La Policía no consiguió probar tras años de vigilancia que se venda droga en La Paz. Meses antes, habían salido absueltos por este delito de tráfico de drogas todos los implicados en el caso (alrededor de una veintena) porque no había pruebas de que realmente se traficase con drogas en un edificio de la popular barriada. Las labores de seguimiento realizadas a lo largo de varios años, desde 2006, por funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de Murcia en los edificios del Polígono de la Paz en los que se sospechaba que se traficaba con droga terminaron también en el archivo de las actuaciones al considerar el Juzgado que los hechos no están probados. Así se recogió en otro auto emitido por otro de los Juzgados de Instrucción que investigó estos delitos en el que se decretaba el sobreseimiento provisional de la causa por delito de tráfico de drogas al estimar el recurso presentado por el letrado Raúl Pardo-Geijo Ruiz, defensor del considerado como principal inculpado, Enrique de Cádiz y de otros acusados de su larga lista de colaboradores.La medida afectaba, esta vez, a dieciséis personas que también fueron encausadas por los mismos hechos y que eran consideradas por la Policía como colaboradoras del primero en la venta de drogas, de varios tipos y calidades, que presuntamente se llevaba a cabo en varios edificios ubicados en el citado barrio murciano. La resolución judicial, señalaba que «a ningún testigo ha identificado ni manifestado haber adquirido cualquier tipo de sustancia estupefaciente en alguno de los inmuebles registrados, de modo que, negando los hechos los investigados, no es posible presumir la comisión de este delito en base a las vigilancias llevadas a cabo por agentes de policía».

En el atestado elaborado por la Policía y entregado en el Juzgado en agosto de 2015 figuraban varias fotografías acreditativas de que los pisos donde supuestamente se traficaba con droga habían sido convertidos en auténticos búnkeres. Igualmente, los agentes indicaban que tras las consultas efectuadas ante los organismos competentes, los detenidos no figuraban empadronados en el bloque en cuestión, además de que el mismo carecía de contador de agua y de contador de luz. Cuando los agentes fueron por a incautar las sustancias, nuevamente, las habían hecho desaparecer.

Un asunto pendiente de Juicio que la Audiencia Provincial de Murcia anuló definitivamente. La Audiencia Provincial anuló hace días el auto del Juzgado de Instrucción que acordaba la reapertura del caso iniciado en 2015 por la venta de drogas los inmuebles de ‘El Chalé’, porque en el mismo no se exponían las razones por las que su titular cambió de criterio. Se estimaba así el recurso presentado por el letrado Raúl Pardo Geijo Ruiz en nombre del cabecilla y del resto del clan y ordenaba al juzgado dictar otra resolución por la que se decretase el sobreseimiento pues, refería el tribunal, que el órgano jurisdiccional citado decidió, en septiembre de 2018, el sobreseimiento de las actuaciones por el delito de tráfico de drogas, pero en junio de 2019, al estimar el recurso de reforma presentado por el fiscal, volvió sobre sus pasos y acordó la reapertura de las diligencias, sin recoger las razones que le llevaban a ese cambio de criterio por lo que la nulidad era patente. Se dinamitaba así la última gran causa contra este conocido y potente clan de drogas.

Otra causa pendiente para el “cabecilla” que queda desvanecida, aunque esta vez no fue por el delito de tráfico de drogas. El líder de “El chalé” también ha salido airoso, hace escasos días, de una causa que, en solitario, pesaba sobre él por presuntos delitos de desobediencia, conducción temeraria y conducción sin permiso. Enrique de Cádiz, que acababa de salir por tercera vez absuelto después de que la Policía Nacional lo considerase jefe del principal punto de venta de drogas de Murcia, volvió a salir indemne de su nueva cita con la Justicia. El titular del Juzgado de Instrucción de Murcia ha dado carpetazo a una causa que pesaba sobre él en donde estaba acusado por la Policía de darse a la fuga a gran velocidad, sin tener carnet en vigor por pérdida de puntos, saltándose varios semáforos, poniendo en grave riesgo la vida e integridad física de los viandantes, cuando una patrulla le dio el alto en La Paz. Según hicieron constar los agentes en el atestado, el BMW, en el que viajaban dos personas, se detuvo poco después y ambos huyeron a pie. El automóvil fue trasladado al depósito municipal donde, horas más tarde, se presentó un tío del acusado y un marroquí que asumieron ser los ocupantes del coche. Una versión que no convenció a los policías, que identificaron a Enrique como el conductor y al que identificaron sin lugar a dudas por conocerlo como el “jefe de El Chalé”. Sin embargo, el abogado penalista murciano Pardo-Geijo, interrogó a los seis agentes y, exhibiendo a cada uno una foto de varias personas como similares características a las del acusado, éstos no supieron identificar con claridad al autor. Se dio la circunstancia de que varios de los exhibidos eran primos y hermanos del “cabecilla” Enrique por lo que su parecido físico era más que evidente. En esa tesitura, ante la confusión habida, el juez sostuvo que no aparecía debidamente probado ninguno de los delitos por no poder ser identificado correctamente su autor.

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