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El repunte en el absentismo laboral originado en el cuarto trimestre de 2013, coincidiendo con los primeros síntomas de mejoría económica, se agudizó durante el pasado 2016, hasta llegar al 4,88%. Es más, el crecimiento del absentismo es más pronunciado incluso que la recuperación de la economía pues a iguales ratios de PIB y empleo, las tasas de absentismo han crecido a mayor ritmo.

El absentismo es un fenómeno social, económico y laboral que afecta de manera directa a nuestra sociedad y a nuestro sistema productivo y sanitario. Esta práctica ha supuesto durante el último año un coste de 5.993 millones de euros al sistema de la Seguridad Social en concepto de prestaciones económicas y de 5.065 millones de euros a las empresas por el abono de la prestación económica en los primeros días de baja.

Este informe, realizado en colaboración con Garrigues, AMAT, FREMAP, la Universidad Carlos III de Madrid, la UNED y la Asociación española de especialistas en Medicina del Trabajo, tiene la vocación de analizar periódicamente, no solo las cifras de este fenómeno en nuestro país y entorno comparable, sino también abordar de manera sucesiva el estudio de todas aquellas manifestaciones que nos ayuden en la prevención, gestión y, en su caso, adecuado control del absentismo.

La tasa de absentismo estimada a partir de los datos de la ETCL aumenta entre los años 2000 y 2007, de un 3,7% a un 4,9% (+35,3%), para estabilizarse y reducirse ligeramente entre 2008 y 2011, en torno al 4,7%, produciéndose una bajada más profunda en 2012 y 2013, al 4,3% y 4,1%, respectivamente. En cambio, entre 2014 y el pasado 2016 vuelve a repuntar hasta el 4,4%, 4,7% y 4,88% actual.

El factor determinante de la tasa de absentismo resulta ser el número de horas no trabajadas por Incapacidad Temporal (bajas por IT). Ahora bien, mientras que de 2007 a 2013 se redujo el absentismo por IT, aumentó el absentismo por otras causas -especialmente marcado el aumento de absentismo por Maternidad- mientras que cuando el absentismo por IT vuelve a subir de 2013 a 2016, no se reduce por otras causas, provocando que el absentismo total en 2016 sea casi el mismo que el máximo de 2007 mientras que el absentismo por IT de 2016 sigue siendo bastante inferior al máximo de 2007.

Como ya viene ocurriendo en los últimos años, los únicos precursores de bajas por IT no justificadas que presentan algo de relevancia, con una frecuencia entre media y alta, siguen siendo aquellos relacionados con el ámbito familiar del trabajador así como con la organización del calendario y horario laboral:

• Problemas o dificultades en el ámbito familiar del trabajador.
• Conciliación de la vida laboral y personal.
• Problemas leves de salud que no justificarían una baja médica.

Otros factores, como lo que hemos llamado “efecto lunes” y “efecto puentes” (alargar los fines de semana), mal ambiente de trabajo y mobbing, entre otros, presentan una incidencia mínima y mayoritariamente no tienen incidencia alguna.

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