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Año tras año los informes de organizaciones independientes tanto nacionales como internacionales nos están explicando que tenemos un verdadero problema de pobreza infantil.

Nos dicen que uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza, un eufemismo, ya que lo que realmente pasa es que uno de cada tres niños es pobre.

La pobreza de miles de familias españolas es un drama y la pobreza de los niños es sencillamente una injusticia insoportable. Los niños que se crían en estos ambientes siempre lo van a tener más complicado para integrarse plenamente en la sociedad. La pobreza atenta contra los derechos más elementales de los niños.

Derechos que aparecen en los catálogos de las Naciones Unidas en resoluciones que España ha firmado y sencillamente no cumple.

Nunca hemos tenido una política de familia. La derecha se pasa el día halagándola, pero nunca ha implementado políticas reales de ayuda. Con la izquierda pasa algo parecido, han abrazado todas las causas simbólicas del radicalismo político y se suelen olvidar de las cosas del comer. Así que en este asunto estamos un poco huérfanos.

Me imagino que muchos de ustedes queridos lectores estarán, como yo, de vacaciones o planificando sus salidas. Pensemos que hay millones de niños que no van a gozar de unos días de vacaciones.

Una modesta propuesta: habilitar un programa nacional de campamentos gratuitos en zonas costeras y en zonas del interior para que nuestros compatriotas de menor edad y renta puedan, al menos, disfrutar de una quincena de vacaciones. Si echamos cuentas seguro que no es tanto dinero. Más viendo como se despilfarra en cuestiones mucho menos necesarias.

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